Cristo de la Luz

Cristo de la Luz

sábado, 13 de junio de 2015

¿Qué edad tiene la Tierra? (y IV)

En esta cuarta y última parte de mi trabajo sobre la edad de la Tierra ofrezco una lista de doce indicadores científicos que apuntan a una Tierra joven. Ninguno de ellos demuestra con total certeza que la Tierra tiene menos de 10,000 años, porque los evolucionistas han encontrado "explicaciones" para las cosas más inverosímiles. Sin embargo, si juntamos todos estos indicadores, tendremos un cuerpo importante de evidencia a favor de una Tierra relativamente joven, al menos en relación a los 4,500 millones de años que barajan los evolucionistas. Si hablamos de ciencia, una persona racional tendría que decantarse por el modelo que parece más plausible, según la evidencia empírica. Es mi convicción, y de ello espero convencer al lector, que el modelo de una Tierra joven es muchísimo más plausible que una Tierra de miles de millones de años.

He procurado ordenar los indicadores desde lo más lejano hasta lo más cercano. Por eso empiezo con el sol y acabo con la civilización humana. La lista no es exhaustiva.  Por ejemplo, no he querido hablar del Big Bang ni meterme a considerar cuestiones astronómicas, principalmente porque no me siento capaz. Sin entrar en esa materia, es evidente que si todo el universo se hizo en los seis días de la Creación, las teorías actuales sobre el Big Bang y la posterior evolución de las galaxias y las estrellas son completamente falsas.

Pinus longaeva
Además de las pruebas que presento, existe evidencia negativa. Por ejemplo, el árbol más antiguo sobre el planeta es un pinus longaeva en California que tiene menos de 5,000 años de edad. Es decir, empezaría a brotar justo después del Diluvio, hace unos 4,500 años. Se ha calculado que el desierto del Sáhara, por su ritmo de crecimiento anual, debe tener unos 4,400 años. ¿Por qué no es más antiguo? Se ha calculado que el mayor arrecife de corral en el mundo, la Gran Barrera de Corral en Australia, que está en continuo crecimiento, tiene unos 4,400 años. ¿Por qué no es más antiguo? Tampoco hay restos arqueológicos de ciudades más antiguas que unos 3,000 años antes de Cristo. Si el hombre inteligente ha existido sobre la Tierra anterior a ese tiempo, sus huellas han sido totalmente borradas. Esta evidencia negativa no demuestra nada en sí, pero es un problema para los evolucionistas que insisten en que la Tierra es antiquísima y que el homo sapiens ha vivido en ella desde hace un millón de años.

Todas estas pruebas dan por hecho el principio uniformitarista que, como he explicado en la segunda parte de este trabajo, rige el pensamiento evolucionista. Si hay que guiarse por la premisa de que "el presente es la clave del pasado", los fenómenos que a continuación describo no permiten una Tierra de miles de millones de años. Si los evolucionistas objetan que este principio uniformitarista no se tiene que aplicar necesariamente a todo lo que hoy observamos, estaría de acuerdo. Pero si eso es verdad, ¿por qué cuando les conviene, la premisa uniformitarista se convierte en una ley inviolable? O todos moros, o todos cristianos. Si el principio uniformitarista ya no vale, habría que reescribir toda la ciencia moderna de la geología, y reexaminar seriamente sus conclusiones sobre la edad de la Tierra. Y si sigue siendo válido el principio uniformitarista, los fenómenos que voy a exponer suponen un gran problema para una Tierra de miles de millones de años.

LA TIERRA NO PUEDE TENER MILES DE MILLONES DE AÑOS

PORQUE...

 

1. El sol se está calentando

El sol produce energía mediante la conversión termonuclear del hidrógeno en helio. Suponiendo que el sol tiene una edad de 5,000 millones de años, con el tiempo este proceso le causaría cambios, uno de los cuales sería un aumento de la luminosidad. Si, según los evolucionistas, la vida en la Tierra se originó hace unos 3,800 millones de años, sería con un sol un 25% menos luminoso que ahora. Es difícil de imaginar cómo con un sol tan frío, podría surgir la vida en la Tierra. Los paleoclimatólogos generalmente creen que la Tierra ha gozado de un clima benigno y bastante estable durante los últimos 3,800 millones de años, pero esto no concuerda con los cambios que necesariamente habría sufrido el sol durante ese tiempo. Si el sol tuviera una luminosidad un 25% menor que ahora, la temperatura media de la Tierra, que ahora está en 15 grados centígrados, sería de unos 3 grados bajo cero. Difícilmente la vida se hubiera desarrollado si la Tierra fuera una gran bola de hielo.

2. La luna se aleja de la Tierra

Se sabe que actualmente la luna se aleja de la Tierra en unos 4 centímetros anualmente, debido a las fuerzas centrifugales de las mareas. En comparación con los 384,000 kilómetros que ahora separan la Tierra de la luna, puede parecer muy poco, pero si esto se multiplica por los millones de años que nos dicen los evolucionistas que lleva allí, tenemos un serio problema. Además, si antes la luna estaba más cerca, la velocidad de recesión necesariamente era más grande, porque el efecto gravitacional de un objeto aumenta en una proporción inversa al cuadrado de la distancia. Con la desaceleración de la recesión de la luna, se puede calcular que hace 1,200 millones de años estaría tocando la Tierra. Evidentemente la Tierra y la luna no se pueden acercar tanto, porque la luna no aguantaría el efecto gravitacional y se rompería. Hay lo que se denomina el límite Roche, que para la luna sería unos 18,000 kilómetros. En todo caso, según los cálculos físicos, la luna no puede tener más de unos 1,183 millones de años. Faltan unos 3,400 millones de años para los evolucionistas.

Esto es sin tener en cuenta el efecto de gravedad de la luna sobre la Tierra. Con una luna a la distancia del límite Roche, 20 veces más cerca que ahora, las mareas serían 400 veces más fuertes. Serían realmente catastróficas, capaces de anegar toda la superficie terrestre dos veces al día, lo que haría imposible el desarrollo la vida en la Tierra.

 

3. El campo magnético de la Tierra se debilita

La fuerza del campo magnético de la Tierra se midió por primera vez en 1829. Desde entonces, se ha debilitado un 7%. Aplicando la lógica uniformitarista, hace miles de millones de años la Tierra hubiera tenido un campo magnético de una fuerza descomunal, incompatible con las leyes de la física. El primero en publicar esto fue un físico creacionista, Thomas Barnes, en 1971. [1] Barnes habló de un "debilitamiento libre" del campo magnético, debido a la resistencia eléctrica del núcleo terrestre. El arqueomagnetismo, una disciplina nueva que estudia el magnetismo de artefactos arqueológicos, como ladrillos y alfarería, ha determinado que el campo magnético de la Tierra era un 40% más fuerte en el año 1000 d. de C. y que ha bajado a un ritmo constante desde entonces. En los años ´70 los creacionista hicieron un cálculo basado en la extrapolación de esos datos, y concluyeron que si la caída había sido constante, el campo magnético no podía tener mas de 10,000 años.

Sin embargo, la cosa no era tan sencilla, porque mediante el análisis de ciertas rocas ígneas se demostró que el campo magnético se había invertido varias veces en el pasado. Al enfriarse y solidificar, los óxidos de hierro contenidos en dichas rocas se alinean según el campo magnético en ese momento. Se ha descubierto que durante el tercer milenio antes de Cristo la fuerza del campo magnético fluctuó enormemente, hasta estabilizarse alrededor de los tiempos de Nuestro Señor, tal y como enseña el gráfico.


Una teoría, propuesta por Russell Humphreys en 1986 [2], dice que las fluctuaciones tan notables que se ven en el gráfico fueron causadas por el Diluvio. En el año del Diluvio el campo magnético se invertiría muchas veces, casi una vez cada semana, y luego seguiría inestable durante varios siglos posteriores, pero esto no alteraría la tendencia general al debilitamiento, como se ve en este gráfico.




Humphreys hizo una predicción: si su teoría era cierta, las inversiones magnéticas tendrían que observarse en capas de rocas que tardaron sólo unos días en enfriarse y solidificar. Habría que observar, por ejemplo, como en una capa fina de lava, la parte superior se solidificó cuando la Tierra tenía el campo magnético en una dirección, y como la parte justo abajo se solidificó poco después, cuando ya se había invertido. Esta predicción se cumplió tres años más tarde, cuando Coe y Prévot encontraron una fina capa de roca ígnea, que tuvo que enfriarse en un espacio de 15 días, con sucesivas inversiones magnéticas de 90 grados. Dicho descubrimiento fue publicado en la revista Nature en 1995. [3]

Hasta la fecha los evolucionistas siguen diciendo que la caída en la fuerza del campo magnético de la Tierra que observamos hoy es un fenómeno que se repite cíclicamente. Pero son incapaces de explicar cómo el campo magnético de la Tierra puede invertirse cada x millones de años, a la vez que mantiene tanto tiempo su fuerza.

4. Se encuentra carbono-14 en los diamantes

El carbono 14 es un elemento muy inestable que con el tiempo se convierte en nitrógeno. Igual que expliqué en la tercera parte de este trabajo, dedicada a los métodos de datación radiométrica, sabiendo que tiene una semivida de unos 5730 años, en teoría se puede calcular la antigüedad de una muestra de materia orgánica por el carbono 14 que aún contiene. El problema para los evolucionistas es que cada fosil que se ha analizado contiene cantidades perceptibles de cabono 14, lo cual debería ser imposible si tienen más de 57,300 años (el equivalente de 10 semividas).

No sólo se ha encontrado carbono 14 en fósiles que supuestamente tienen millones de años, sino también en carbón, petróleo y hasta diamantes. Esto no es un secreto creacionista, ya que ha sido ampliamente publicado en revistas evolucionistas, en que las anomalías se achacan siempre a contaminaciones. Sin embargo, aunque teóricamente alguna materia orgánica más reciente podría contaminar una muestra de carbón o de petróleo, es imposible que esto ocurra con el diamante. El diamante es la sustancia más resistente en la Tierra, totalmente impermeable a cualquier contaminación exterior de carbono 14. Científicos evolucionistas han confirmado que la edad de los diamantes, según el método de datación del carbono 14, es de unos 55,000 años. [4] ¡Menudo contraste con los 100 millones de años que dicen los manuales de geología!

5. El petróleo subterráneo aún tiene presión

El petróleo que se encuentra a varios kilómetros de profundidad, si realmente se formó hace millones de años, no debería tener la inmensa presión que tiene actualmente, porque hubiera perforado las rocas que lo rodean y se hubiera filtrado hace mucho tiempo.

6. Los mares no contienen suficiente sedimento

Se ha calculado que cada año unos 20,000 millones de toneladas de sedimentos son depositadas en el fondo de los océanos del planeta. [5] La mayor parte de estos sedimentos se acumula cerca de los continentes. Debido al movimiento de la placas tectónicas se pueden perder hasta 1,000 millones de toneladas anualmente, pero la ganancia neta es de 19,000 millones de toneladas. A este ritmo, si los océanos tienen más de 3,000 millones de años, como nos suelen contar, habría una capa de varios kilómetros de profundidad en los suelos oceánicos. Sin embargo, la capa no llega a más de 400 metros como media [6], una cantidad de sedimentos que se alcanzaría en 12 millones de años al ritmo actual. Si tenemos en cuenta que un Diluvio Universal depositaría una cantidad ingente de sedimentos en muy poco tiempo, este dato es perfectamente compatible con una Tierra joven, de unos 6,000 años de edad. Con una Tierra de 4,500 millones de años, no.



7. Los mares no contienen suficiente sal

Actualmente un 1% del peso de toda el agua marina del mundo es sal. Esta sal llega a los océanos por los ríos que erosionan las rocas a su paso, por el fondo marino y por la actividad volcánica. Los océanos también pierden sales mediante la evaporación y el viento, pero esta pérdida equivale a sólo el 27% de la sal que ganan anualmente, de modo que su índice de salinidad aumenta constantemente. Si partimos de la premisa uniformitarista que el pasado se puede explicar a la luz de lo que observamos hoy, esto quiere decir que podemos ponerle una fecha tope a la edad de los océanos. Esto es precisamente lo que hizo Edmund Halley, conocido por el cometa que lleva su nombre, en 1715.

Todos los cálculos que se han hecho siguiendo este método dan una fecha muy por debajo de los 4,500 millones de años que ahora se barajan. En 1990 Austin y Humphreys [7] dieron como fecha tope 62 millones de años. Es decir, los océanos podrían ser mucho más recientes que esa edad, pero no más antiguos. Teniendo en cuenta la enorme cantidad de sodio que se añadiría a los oceános durante un Diluvio Universal, este estudio concluye que la cantidad actual de sal en los océanos y su ritmo de salinización se ajustan a la fecha bíblica de 6000 años para la edad de la Tierra.


8. Hay tejidos blandos en huesos de dinosaurios

Tejidos blandos en un hueso de tiranosaurio, que supuestamente tiene 70.000.000 de años

Según todas las leyes observables de la química, los tejidos orgánicos deben descomponerse en menos de 10,000 años, en el mejor de los casos. Huesos de dinosaurios, que supuestamente tienen más de 70 millones de años no pueden tener tejidos blandos por dentro, menos aún células sanguíneas que preservan su elasticidad. Y sin embargo, es así. Ver este artículo mío sobre el tema.

 

9. Los amino-ácidos de "millones de años" no tienen racemización

Los amino-ácidos, los componentes básicos para todo tipo de vida, existen naturalmente en dos formas, una la imagen en espejo de la otra. Esta doble orientación, que se llama quiralidad, tiene una peculiaridad: los amino-ácidos que forman las proteínas de los seres vivos son todos "zurdos". Al morirse un organismo, los amino-ácidos que lo componen empiezan a volver a la proporción 50% zurdos, 50% diestros, propia de la materia inorgánica. Por cierto, este hecho es otra razón que contradice la superstición de la abiogénesis, la aparición de la vida de la no-vida. Los experimentos para "demostrar" que el origen de la vida fue fruto de una combinación aleatoria de químicos dentro de un caldo primordial, consiguen siempre una mezcla 50/50 de amino-ácidos zurdos y diestros. Es decir, una mezcla inviable para la vida.

El proceso por el que los amino-ácidos zurdos en un ser vivo, tras la muerte vuelven a una proporción 50/50, se llama racemización, y se puede utilizar como método de datación. Sabiendo el ritmo de racemización, que varía con la temperatura, y analizando la quiralidad en un momento dado, se puede calcular el tiempo que lleva muerto un organismo. Los científicos evolucionistas fijan un límite absoluto de unos 20 millones de años para la racemización, y lo normal es que mucho antes de ese tiempo se habrá alcanzado. [8]

Hasta aquí todo bien, pero las anomalías abundan. Por ejemplo, una capa de sílex, un tipo de cuarzo, encontrado en Suráfrica, llamado el Fig Tree Chert, que supuestamente tiene 3,000 millones de años, contiene solamente amino-ácidos zurdos. Los esquistos bituminosos, rocas metamórficas empapadas en petróleo, en Green River, Wyoming, EEUU, que se fechan en 60 millones de años, no han alcanzado la racemización. Larry Helmick ha encontrado varios sedimentos del precámbrico y del mioceno (según los evolucionistas, con una edad de 1,200 millones y 30 millones de años respectivamente) que solamente contienen amino-ácidos zurdos. [9]

10. La especie humana no podría durar tanto

El geneticista John Sanford ha inventado el término entropía genética para referirse a la degeneración genética que sufrimos no sólo los seres humanos sino todos los seres vivos. Al replicarse las moléculas de ADN ocurren fallos (o mutaciones), que con el paso de las generaciones se van acumulando. En su libro Genetic Entropy [10] explica que este proceso degenerativo demuestra que el ser humano, lejos de mejorar por una supuesta evolución, va cuesta abajo hacía la extinción. Hay un límite al tiempo que puede durar esta degeneración. Está claro que al ser humano le queda poco; Sanford habla de siglos, no millones de años. Igualmente, se puede extrapolar hacía atrás y entender que el origen del ADN humano no fue hace tanto.

Somos como una fotocopia de una fotocopia de una fotocopia, etc. Con cada generación perdemos algo de la perfección biológica que tenían nuestros primeros padres, Adán y Eva. Si el hombre existiera desde hace un millón años, según Sanford, hoy estaría completamente discapacitado en todas sus funciones vitales. La carga genética, tras tantas mutaciones dañinas, haría imposible la superviviencia.

11. El hombre convivió con los dinosaurios

Nos educan desde pequeños a creer que los dinosaurios se extinguieron hace muchísimos millones de años, y que por tanto nunca convivieron con el hombre. Sin embargo, si creemos que Dios hizo todas las criaturas en los primeros seis días de la Creación, como han creído los católicos desde siempre, es inevitable que el hombre y los dinosaurios coexistieron, aunque luego éstos se extinguieran. ¿Hay alguna prueba de que esto es así? Hay una montaña de pruebas, pero son sistemáticamente ignoradas por los que defienden el paradigma evolucionista. Lo que hay que tener en cuenta es que la palabra "dinosaurio", que significa lagarto temible, fue inventada en 1842 por el biólogo inglés, Sir Richard Owen. En el siglo XIX, con el nacimiento de la paleontología, los naturalistas victorianos empezaron a descubrir fósiles de animales gigantes y hubo que ponerles nombre. Cuando los llamaron dinosaurios no sabían que en realidad ya tenían muchos nombres, de tiempos remotos cuando aún vivían entre los hombres; el más conocido sin duda era dragón.

Hay varias fuentes de evidencia a favor de la conviviencia entre dinosaurios y hombres: la documental, la arqueológica y la antropológica. Empecemos por la documental.
  • Creo que la Biblia habla en varios sitios de dinosaurios. Por ejemplo, el "behemot" que se describe en Job 41: Ahí está el behemot: yo lo creé, lo mismo que a ti. Come hierba, como el buey. Su fuerza está en sus lomos; su vigor, en los músculos de su vientre. Mueve su cola semejante al cedro, y los nervios de sus muslos están entretejidos.
  • Herodoto, en el siglo V antes de Cristo, describe una especie de serpiente voladora, "con alas sin plumas, como un murciélago."
  • Al regresar de sus conquistas en la India, Alejandro Magno habló de una serpiente gigante que vivía allí en una cueva y era adorada por la gente como si fuera un dios. Uno de sus generales afirmó que el rey indio, Abisarus, poseía dragones de hasta 70 metros de largo.
  • Plinio el Anciano (23 a.C.-79d.C.), uno de los primeros naturalistas de la Historia, escribió sobre dragones en el libro VIII de su Naturalis Historia. El contexto no es mitológico, sino una descripción de animales que existían en su época. Tras describir serpientes y cocodrilos, habla de dragones en la India que luchan con elefantes, y que son capaces de chuparles toda su sangre. Menciona dragones en Etiopía que alcanzan 10 metros de largo, otros que pueden tragar un toro de un bocado, y hace referencia a un general romano, Attilius Regulaus, que durante la guerra con Cartagena atacó un monstruo de 40 metros de largo.
  • San Juan Damasceno, Padre de la Iglesia, escribe en el siglo VIII sobre los dragones. Insiste en que sólo son animales, y critica las creencias supersticiosas que atribuyen poderes mágicos a estas criaturas. Escribe: los dragones son serpientes [reptiles], nacidas de otras serpientes. Cuando acaban de nacer y son jóvenes, son pequeños; pero al madurar y crecer, llegan a ser tan grandes que exceden a todas las demás serpientes en longitud y  tamaño. Se cuenta que  crecen hasta alcanzar 30 cúbitos [15 metros].
  • En su obra, Los Viajes de Marco Polo, publicada en el año 1300, el famoso explorador veneciano describe unas "enormes serpientes" que vivían en una región llamad Karazán. Escribe que tenían unos 10 metros de largo, ojos gigantes, patas delanteras pequeñas con tres garras, dientes afiladísimos, y que comían a los hombres enteros. También cuenta que en China, en ocasiones especiales el carro imperial era tirado por dos dragones.
  • En 1664 un jesuita alemán, Athanasius Kircher, publicó un libro con el sugerente título, De Draconibus. Según se desprende de su obra, en el siglo XVII ya era muy raro ver dragones, sobre todo en zonas más civilizadas, pero aún se conocían casos. El jesuita abre su tratado de esta manera: Hoy hay gran debate entre los escritores sobre los dragones: ¿existen realmente este tipo de animales en la naturaleza, o se encuentran sólo en fábulas y cuentos? Yo también estuve perplejo durante mucho tiempo, sin decidirme por una opción u otra. Finalmente, tuve que descartar mis dudas; lo cual hice gracias no sólo a pasajes de diversos autores, sino también a testigos oculares fiables.
  • Bill Cooper, en su libro After the Flood, ha recopilado una lista de casos históricos  de dragones o reptiles gigantes avistados en los últimos siglos, 81 tan solo en las Islas Británicas.
Las pruebas arqueológicas a favor de la coexistencia del hombre y los dinosaurios son interesantísimas, y están distribuidas a lo ancho del planeta. Quizás la forma más amena de presentar esto es con imágenes.

La imagen de un stegasaurus en el templo de Ta Prohm, Angkor, en Cambodia, siglo XII.

Un brontosaurus en una cueva de Utah EEUU, dibujado entre 1000 y 1500 d. C. por los indios anasazis.


Un tiranosaurio en una piedra funeraria de los incas, entre 500-1500 d. C. Se han recuperado literalmente cientos de estas piedras, con dibujos de dinosaurios.

 
Varios diplodocus en la tumba del obispo Richard Bell, fallecido en 1496, en la catedral de Carlisle, País de Gales.

 

Hasta el siglo XIX y el nacimiento de la paleontología, a nadie se le ocurría excavar en la tierra en busca de fósiles. Por lo tanto, si los pueblos antiguos de los cinco continentes conocían el aspecto de los dinosaurios, y así lo atestiguan múltiples artefactos, debe ser porque los habían visto con sus propios ojos.

Las pruebas antrolpológicas son las leyendas e historias que existen en prácticamente todas las culturas sobre dragones y monstruos parecidos. Pensemos por un momento; tenemos a un santo mata-dragones. ¿O qué sería lo que mató San Jorge? ¿Una culebra? ¿Un lagarto gigante? Seamos serios. La leyenda de Beowulf podría perfectamente tratar de un dinosaurio especialmente feroz, y tantas historias parecidas. Si son pura mitología, es demasiado casualidad que desde China hasta Mexico hay leyendas de estas criaturas. ¿No sería más lógico pensar que existieron hace no tanto tiempo?

Una consideración final que me parece muy interesante es el fuego que se supone escupían los dragones por la boca. No hay manera de saberlo a ciencia cierta, pero no es descabellado imaginar que corresponde a una realidad biológica. El escarabajo bombardero usa un mecanismo de defensa parecido a pequeña escala, con una mezcla ingeniosa de químicos en su interior. [11] Al fosilizarse los dinosaurios, los restos blandos de un mecanismo así difícilmente se conservarían, por lo que nadie se habría percatado de ello.

12. No cabríamos en el planeta

Los evolucionistas creen que el hombre en su "estado evolutivo actual" lleva casi un millón de años en la Tierra. Esto no es verosímil porque de ser así, literalmente no cabríamos en el planeta. Desde el principio, aún sin los beneficios de la tecnología que tenemos ahora, el hombre no tenía depredadores naturales. Así lo dispuso Dios; el hombre es el rey de la Creación. Algunos animales (leones, osos, dinosaurios, etc.) le podían suponer una amenaza esporádica, pero viviendo en comunidad, el hombre era casi invulnerable. Más bien al revés; el hombre era una amenaza para otros animales depredadores, que solían extinguirse de zonas donde había núcleos cercanos de población humana. El hombre tiene la característica de extenderse y "llenar la Tierra", tal y como Dios le mandó hacer. Mientras hay territorio disponible, no hay límite a la población.

Es simplemente cuestión de matemáticas. Podríamos compararlo a los cultivos de bacteria que se hacen en una placa de petri; mientras aún caben en la placa, cada x tiempo su población doblará. Sabiendo el tiempo necesario para que doble su población, se puede calcular cuanto tiempo tardarán en llenar la placa. Aún hay tierra cultivable en el planeta, sin hablar de las mejores en las técnicas de producción de alimentos, por lo que la población humana no ha llegado a su límite. Si partimos de un número determinado de personas, y damos por hecho una tasa mediana de crecimiento, podemos calcular fácilmente cuánto tiempo tardarían en llegar a la población actual.

Intentaré resumir cómo se hacen los cálculos matemáticos para el crecimiento demográfico. [12] Podríamos comparar una población con el interés sobre una cantidad de dinero, con la salvedad de que el dinero (sobre todo hoy en día) tiene un valor totalmente relativo, y con la inflación cada vez vale menos. Pero si imaginamos que tenemos 200 euros en el banco y nos dan una tasa de 1% interés anual, con ese ritmo de crecimiento, ¿cuánto tendremos al cabo de un año? La respuesta es 200 × 1,01 = 202. Ahora bien, si esta cantidad aumenta 1% dos años consecutivos, ¿cuánto dinero tendremos? 200 × 1,01 × 1,01 = 200 × 1,012 . En general, con x años tenemos: 200 × 1,01x Si el aumento es de 0,5%, la expresión sería 200 × 1,005x, etc.

¿Y cuál es el aumento anual actual de la población? En los países desarrollados, a pesar de una medicina eficiente, el aumento es menor de 0,5%, mientras que en los países sudamericanos o africanos, con todas las guerras y una tasa de mortalidad infantil altísima, es aproximadamente 3%. Estos datos dan al traste con el argumento evolucionista de que antes, en la imaginaria "pre-historia", la población humana no pudo crecer, debido a las muertes violentas por guerras y la falta de higiene y conocimientos médicos.

Con un aumento del 1%, ¿cuántos años se necesitan para doblar la población? Nada más que 70, porque 1,0170 = 2,00676. Si partimos de las seis personas en edad fértil (los tres hijos de Noé y sus respectivas mujeres) que salieron del Arca después del Diluvio, ocurrido aproximadamente hace unos cinco mil años, ¿cuántas veces es necesario que doble la población para llegar a aproximadamente seis mil millones y medio de personas actuales? Pues nada más que unas treinta veces, porque 6 × 2 a la potencia 30 = 6,442,450,944.


El crecimiento exponencial de la población humana mundial queda claramente reflejado en este gráfico:
Sin embargo, los evolucionistas quieren que creamos que la población humana mundial se mantuvo totalmente congelada entorno al millón de personas durante casi un millón de años; que luego, hace unos 5,000 años de repente despegó; y que desde entonces ha crecido de manera exponencial. ¡Hagamos los cálculos! Si suponemos que durante un millón de años ha habido un ritmo de crecimiento de tan sólo 0,01%, que significa que la población ha doblado cada 7,000 años, un crecimiento paupérrimo, quiere decir que el número de personas en el mundo hoy tendría que ser 10 a la potencia 43; es decir, ¡un 10 con 43 ceros detrás!

Los evolucionistas hablan de una "edad de piedra" que duró unos 100,000 años, antes de las primeras civilizaciones basadas en la agricultura. Como acabo de explicar, esto no cuadra con los ritmos de crecimiento demográfico, pero hay otro problema: ¿dónde están todos los cadáveres? Si hasta los hombres que llaman "neandertales", supuestamente una versión más primitiva del homo sapiens, enterraban a sus muertos, deberíamos encontrar tumbas por doquier. De nuevo vamos a hacer un poquito de matemáticas.

Vamos a dar por bueno el dato de una población media de un millón (su estimación más baja), y vamos a multiplicar. Con una esperanza de vida entorno a 25 años, tendríamos que tener 4,000 millones de cadáveres por el mundo de ese periodo. Han encontrado bastantes tumbas antiguas, pero nada en comparación con las que deberían existir. El mundo tendría que estar rebosante de tumbas neolíticas y sus artefactos. ¡Tendría que haber una tumba por jardín!

En resumen, el ritmo de crecimiento demográfico casa perfectamente con la cronología bíblica, mientras es absolutamente incompatible con la cronología evolucionista.

NOTAS

[1]  Barnes, T. G. "Decay of the earth's magnetic moment and the geochronological implications," Creation Research Society Quarterly 8 (June 1971) 24-29.

[2] Humphreys, D. R. "Reversals of the earth's magnetic field during the Genesis flood", Proceedings of the First International Conference on Creationism, Vol. II, 1986, 113-126.

[3] S.A. Austin and D.R. Humphreys, The sea´s missing salt: a dilemma for evolutionists, Proceedings of the Second International Conference on Creationism, Vol. II, pp. 17–33, 1990.

[4] R. E. Taylor and J. Southon, “Use of Natural Diamonds to Monitor 14C AMS Instrument Backgrounds,” Nuclear Instruments and Methods in Physics Research B 259 (2007): 282–287.

[5] John D. Milliman and James P. N. Syvitski, “Geomorphic/Tectonic Control of Sediment Discharge to the Ocean: The Importance of Small Mountainous Rivers,” The Journal of Geology 100 (1992): 525–544.

[6] William W. Hay, James L. Sloan II, and Christopher N. Wold, “Mass/Age Distribution and Composition of Sediments on the Ocean Floor and the Global Rate of Sediment Subduction,” Journal of Geophysical Research 93, no. B12 (1998): 14,933–14,940.

[7] R.S. Coe, M. Prévot and P. Camps, "New evidence for extraordinarily rapid change of the geomagnetic field during a reversal", Nature 374(6564):687–692, 1995.

[8] Krenvolden, et al, ‘Racemization of Amino Acids in Sediments from Saranich Inlet, British Columbia’, Science, Vol. 169, septiembre 1970, pp. 1079–1082.

[9] L. Helmick, ‘Origins and Maintenance of Optical Activity’, Creation Research Society Quarterly, Vol. 12, diciembre 1975, pp. 156–164.

[10]  2005, www.amazon.com/Genetic-Entropy-Mystery-Genome-Sanford/dp/1599190028

[11] Ver un excelente trabajo de Juan Carlos Monedero sobre este bicho fascinante.

[12] Agradezco a Milenko Bernadic su ayuda con las matemáticas.

 

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