Cristo de la Luz

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viernes, 24 de marzo de 2017

Ataque terrorista en Londres: más de lo mismo

El ataque terrorista en Londres el 22 de marzo de 2017, que causó cuatro muertos y docenas de heridos, es otro más en una larga lista de atrocidades cometidos en nombre del Islam. Ofrezco mis oraciones por los muertos, sus familiares y los heridos, para que se recuperen pronto y que encuentren consuelo en Dios. Este ataque en el corazón de mi nación me llena de tristeza, pensando en las víctimas y lo que deben estar sufriendo sus familias, pero también siento una enorme rabia, y no es contra el desalmado que perpetró el ataque. Cuando un lobo ataca y mata a un cordero nadie siente rabia por lo que ha hecho el lobo; es lo que hacen los lobos, es su naturaleza. La rabia que siento es porque esto se podía haber evitado. Me da rabia que los mismos políticos que, sin consultar al pueblo, abrieron las fronteras del Reino Unido a millones de musulmanes, sigan aleccionándonos sobre la bondad del Islam y la necesidad de acoger a aún más musulmanes. 

Ningún político islamófilo pedirá perdón a la familia del policía asesinado con un cuchillo delante del Parlamento. Sin embargo, el ataque de ayer es SU CULPA por haber abierto las puertas a estos lobos, por haber justificado durante décadas su ideología bárbara y por no haber hecho NADA por proteger a los ciudadanos del peligro de los islamistas.

El problema se ve claro si analizamos las reacciones al ataque terrorista; todo fue muy previsible. Los medios, como suele ocurrir, ocultaron la identidad de terrorista durante horas, para que no se supiera que era otro atentado islamista. Personalmente, pensé "si aún no han dicho el motivo del ataque es porque es otro islamista. De ser cualquier otra cosa rápidamente lo habrían publicado." Dicen: "piensa mal y acertarás." El alcalde de Londres, el musulmán Sadiq Khan, el mismo que dijo que los atentados terroristas se habían convertido en "una parte integral de vivir en una gran ciudad", tardó CINCO HORAS en hacer unas declaraciones. Bastante antes, el bloguero Paul Joseph Watson había recordado un tweet del alcalde del año pasado que decía:
La visión ignorante de Trump sobre el Islam podría hacer menos seguros ambos países... Londres ha demostrado que está equivocado.
El alcalde de Londonistan

Watson decía, con ironía británica, "parece que este tweet no ha envejecido muy bien." El activista anti islámico, Tommy Robinson, dijo al poco de conocer la noticia que estaba seguro que era obra de un musulmán radical y que el país estaba en guerra contra el Islam. Se personó en el lugar del crimen, pero su mera presencia allí enfureció a los liberales, mucho más disgustados por la aparición en escena de Robinson que por el hecho de que había cuerpos ensangrentados tendidos en las calles de Londres. Shaun King, el líder del grupo racista de EEUU, Black Lives Matter, en lugar de preocuparse por los muertos y heridos, dijo que los musulmanes siempre eran las víctimas de los ataques terroristas. Claro, debe ser terrible para todos los pobres musulmanes ahora, sabiendo que un correligionario ha cometido otro ataque atroz contra civiles en nombre de su dios. El muro de Facebook de Al Jazeera, la cadena más vista en el mundo musulmán, se llenó enseguida de emoticonos sonrientes a raíz del atentado. Algo no me cuadra. 

Es en momentos así cuando los islamófilos repiten hasta la saciedad su frasecita: "la inmensa mayoría de los musulmanes son pacíficos". En Europa es cierto que la mayoría sí es pacífica, pero no es verdad que "la inmensa mayoría" condena el terrorismo. Un reciente estudio en Francia reveló que entre los estudiantes musulmanes de secundaria residentes en ese país, uno de cada tres justifica el terrorismo. En el Reino Unido, el manual para terroristas en potencia de ISIS ha tenido 50.000 descargas. No parece una minoría tan pequeña. El mismo Tommy Robinson dijo ayer:
Los musulmanes son un 4% de la población. ¿Os imagináis lo que pasará cuando sean un 20%?
En Canadá el gobierno está preparando un proyecto de ley que supuestamente busca frenar la islamofobia, pero en términos prácticos ilegalizará cualquier crítica hacía el Islam. Ya se sabe, se puede blasfemar contra Jesucristo, Su Santísima Madre y Su Iglesia con total impunidad. Sin embargo, si osas criticar "la religión de la paz", el Sistema va a por ti. Algunos ingenuos creen que el Islam puede evolucionar y convertirse en una creencia compatible con la civilización occidental. Se equivocan. El Islam y sus seguidores siempre seguirán el ejemplo de su fundador, Mahoma, que dijo: "por medio del terror Alá me ha hecho victorioso." (Bukhari 4.52.220) ¿Cómo se "reinterpreta" eso? Por supuesto, los ingenuos no han tardado en aclarar que este atentado en Londres "no tiene nada que ver con el Islam". 

Sin embargo, lo que mayor rabia me causa es la reacción, o la falta de ella, por parte de la Iglesia Católica. Antaño, ante la amenaza de invasión de Europa por los otomanos, san Pío V convocó la Liga Santa; las naciones católicas del viejo continente se unieron para hacer frente al enemigo común. Ahora, el presidente de Turquía, Erdogan, amenaza a los europeos diciendo que enviará a 15.000 inmigrantes mensuales y que no volveremos a andar tranquilos por nuestras calles. ¿Qué hace el Papa Francisco respecto a esto? Hasta ahora nada, pero hay alguna esperanza de que plante otro Olivo de la Paz en su jardín. ¡Qué bien! 

Sus pancartas dicen: "Vivo en el Infierno, venid conmigo."
La apología del Islam y la blasfema comparación de sus crímenes con la historia del cristianismo, hacen a Francisco cómplice de cada masacre que ocurre en Occidente en nombre de Alá. Si quisiera, podría denunciar la falsa religión islámica por lo que es: una diabólica ideología del odio. Si quisiera, podría suscitar alguna reacción sana entre la población europea, en su mayoría anestesiada por tanto adoctrinamiento liberal. Si quisiera, podría imitar a san Pío V y llamar a luchar contra el Islam, con la Cruz por bandera y el Santo Rosario como arma principal. Pero prefiere llevarse bien con los jeques y sobre todo con los globalistas, quienes necesitan al Islam para destruir lo que queda de la Cristiandad. Francisco es un traidor. Tiene las manos manchadas con la sangre de los muertos de Londres.

martes, 14 de marzo de 2017

"Non est Deus", nueva encíclica del Papa Francisco

La semana pasada fue publicada la nueva encíclica del Papa Francisco, "Non est Deus" ("Dios no existe"). Este nuevo documento papal afirma que el ateísmo es el corazón del Evangelio de Jesucristo. Según Francisco, este Evangelio necesita ser "redescubierto", porque durante muchos siglos ha estado oculto; al principio se distorsionó por la incomprensión de los primeros discípulos y luego se manipuló deliberadamente por hombres fanáticos sin misericordia. El Papa insta a todos los creyentes a "liberarse de sus ataduras mentales" y abrazar el verdadero mensaje de Jesús: no hay Dios.

El título de la encíclica, tal y como explica Francisco, es una referencia a la frase del Padre de la Iglesia, san Agustín de Hipona: "Si comprehendis, non est Deus". ("Si piensas que los has comprendido, no es Dios".) El Santo Padre usa esta cita para enseñar que en realidad no podemos saber nada sobre el mundo sobrenatural y que la religión es un invento del ser humano. Así escribió el intelectual polaco del siglo XVII, Casimir Liszinski, al que hace referencia la encíclica y quien, según Francisco, es "un mártir del ateísmo". Liszinski fue ejecutado por su tratado "De non existencia dei" ("Acerca de la no existencia de Dios"), pero está previsto que sea beatificado en Roma el próximo mes de abril, para coincidir con la apertura del nuevo "Año de la Incredulidad", en la misma ceremonia en que se canonizará a Karl Marx y Joseph Stalin.

Las reacciones a la encíclica, no se han hecho esperar. La práctica totalidad de los jefes de estado del planeta se han congratulado por esta nueva enseñanza de Francisco. El secretario general de las Naciones Unidas emitió el siguiente comunicado:
"Las palabras tan sabias y profundas del Santo Padre Francisco dan motivos para la esperanza y contribuyen al progreso de la Humanidad."

El Presidente de la Unión Europea dijo que Europa lucharía codo con codo con el Papa Francisco para erradicar actitudes religiosas anticuadas, y que la raíces ateas del viejo continente eran un orgullo para todos los europeos. El rey de Arabia Saudí también felicitó al Papa por su nueva encíclica, diciendo:
"Los musulmanes estamos encantados con el Papa Francisco. Es el mejor amigo que podría tener el Islam en este momento de expansión por Europa. Le deseamos una larga vida y muchos éxitos en su combate contra el cristianismo."
La única nota discordante entre los mandatarios mundiales la puso Donald Trump, presidente de los EEUU, quien le instó a Francisco a meter su ateísmo por donde le cupiese.

Los líderes de las distintas confesiones religiosas también han hablado sobre "Non est Deus". El primero en hacerlo fue el Dalai Lama:
"Gracias a hombres como Francisco, creo que estamos entrando en una era dorada de conciencia colectiva, en que la superstición y el oscurantismo religioso dan paso a la iluminación espiritual."

El Arzobispo de Canterbury, líder de la Iglesia Anglicana, felicitó al Papa por su encíclica con las siguientes palabras:
"Nosotros los anglicanos ya llegamos a esta conclusión hace algún tiempo, pero más vale tarde que nunca. Francisco ha dado un paso muy valiente."
La presidenta de la Federación Luterana Mundial dijo sentirse especialmente reconfortada por las "maravillosas palabras" de Francisco. Según ella, esta nueva enseñanza sobre el ateísmo es el fruto de tantos años de dialogo ecuménico.

Aquí en España los obispos han emitido un comunicado oficial para los medios, que dice lo siguiente:
"La Conferencia Episcopal Española quiere felicitar al Santo Padre por su nueva encíclica. En ella vemos la marca de un hombre profundamente espiritual. Animamos a todos los fieles católicos a leer este documento y reflexionar largamente sobre él. En aras de la obediencia al Papa, todos debemos hacer un gran esfuerzo para liberarnos de la fe en Dios, igual que otros hábitos mentales malsanos. Deseamos que el ateísmo del pueblo español contribuya a construir un futuro de paz y concordia."
El obispo de San Sebastián, Monseñor José Ignacio Munilla, del ala más conservadora de la CEE, ha criticado a los detractores de "Non est Deus", recordando que la obediencia a Roma no es negociable. Ha dicho que el ateísmo de Francisco es perfectamente compatible con las enseñanzas tradicionales de la Iglesia, y los que se empeñan en no verlo es por pura soberbia. "¿Quiénes son para llevarle la contra al Santo Padre?" se pregunta Monseñor Munilla.

En Medjugorje, el pueblo bosnio donde, según millones de católicos, desde hace más de 35 años aparece la Virgen María, ésta ha ratificado la nueva enseñanza de Francisco. Una de las videntes ha transmitido este mensaje de "Nuestra Señora, Reina de la Paz":
"Queridos hijos, el Santo Padre Francisco ha logrado penetrar en el núcleo del mensaje de mi Hijo. Seguidle por el camino del ateísmo y seréis personas llenas de serenidad y de amor. Gracias por responder a mi llamada."
Una de las reacciones más negativas a la encíclica ha sido la del Cardenal Burke, quien ha dicho que ya está trabajando en una carta con una serie de "dubbia". Según fuentes cercanas al cardenal, las dubbia serían las siguientes:

1. Si Dios no existe, ¿podemos seguir diciendo que Jesucristo es el Hijo de Dios?
2. Si Dios no existe, ¿podemos seguir llamando a la Virgen María "Madre de Dios"?
3. Si Dios no existe, ¿significa que el universo se creó solo?

Según estas mismas fuentes, si el Papa no contesta en breve a las dubbia, el Cardenal Burke publicará una "corrección de un error grave". Dice Burke que no es su intención contradecir al sucesor de san Pedro, sino advertir a los fieles de los peligros que supone una enseñanza errónea.

Monseñor Fellay, el líder del grupo ultra-conservador, la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, ha dicho que esta encíclica es otra "metedura de pata" de Francisco. Sin embargo, el prelado piensa que no tiene porque entorpecer las negociaciones en curso con el Vaticano para lograr la plena comunión con Roma. Ha anunciado que piensa introducir en el hipotético acuerdo una claúsula que permitirá a los miembros de la Fraternidad seguir creyendo en Dios. Varios cardenales progresistas han objetado a esta posible excepción, alegando que en la nueva Iglesia atea de Francisco no caben los creyentes.




sábado, 4 de febrero de 2017

La izquierda legitima la violencia

Dos acontecimientos recientes me han motivado a escribir este artículo. Primero, en Murcia, la ciudad donde vivo, una chica de 19 años fue brutalmente agredida por una banda de radicales izquierdistas a la salida de un local. El vídeo es estremecedor: siete personas dando patadas a una chica en el suelo. ¡Estos comunistas son unos héroes! Todos los medios han subrayado que la víctima se relaciona con grupos de "extrema derecha", con la intención de justificar esta cobarde agresión. Lo que no todos los medios quieren publicar es que uno de los agresores iba en las listas electorales de Izquierda Unida. ¿Qué ha hecho esta formación política hasta el momento, respecto a tener a un criminal en sus filas? Nada de nada, porque "como la chica se lo merecía..." Son muy defensores de las mujeres EN ABSTRACTO, pero cuando se trata de un caso REAL de violencia contra una mujer REAL, cambian el discurso.


Como comentario aparte, me llama la atención la forma en que estos "anti-fascistas" siempre se cubren el rostro, como en el caso de la agresión de Murcia. Yo jamás he escondido el rostro en una manifestación, y he ido a muchas, de la misma manera que en internet no escribo con seudónimo, sino que firmo con mi nombre y apellido. Taparse la cara en un acto político me parece una muestra de cobardía, propia de delincuentes En contraste, es interesante notar que en las manifestaciones de patriotas, todo el mundo lleva la cara descubierta. Por algo será...

Mucho más lejos, en la Universidad de Berkley, California, el miércoles 1 de febrero iba a dar una conferencia el periodista conservador, Milo Yiannopoulos. Iba a ser el último campus universitario en su gira, llamada "Dangerous Faggot" ("Maricón Peligroso"). Sin embargo, tuvo que ser cancelada la conferencia cuando la protesta se volvió violenta, con múltiples destrozos y varios lesionados. Como se aprecia en los vídeos accesibles en internet, el espectáculo es estremecedor: en vez de California, parece la guerra civil en Siria. Aunque nos separe el océano Atlántico, la actitud de los medios de comunicación de masas no varía entre España y EEUU. La cadena de propaganda globalista por antonomasia, la CNN, ha insinuado que el Sr. Yiannopoulos es responsable de provocar la revuelta, por el mero hecho de querer hablar en la universidad. Los días en que la universidad era un foro para el debate, abierto a todo tipo de ideas, tocan a su fin en ese país. Ya no se enseña a los jóvenes COMO pensar; se les enseña QUÉ tienen que pensar. El mensaje a los estudiantes es claro: conformaros a la corrección política o aquí no tenéis cabida.

Según la primera enmienda de la Constitución de los EEUU, todos los ciudadanos tienen el derecho de expresar libremente sus opiniones. Yo no soy liberal, por lo que no creo en la falsa libertad de expresión. Sin embargo, la prefiero a la tiranía que pretende imponer la izquierda, en la que solamente las opiniones que ELLOS aprueban pueden ser expresadas. Dice Yiannopoulos que lo único que odia la izquierda más que opiniones contrarias a las suyas, es la risa. Las conferencias, deliberadamente provocativas, de este señor son muy divertidas, y animo a mis lectores a ver alguna. Aprovecha de una forma muy inteligente el estatus de víctima que el Sistema le ha otorgado por ser homosexual para arremeter, con un sentido del humor muy irónico, contra el pensamiento único. Los izquierdistas le odian a muerte, porque se sale de sus categorías, y cuando habla, en vez de ir de víctima, ataca los dogmas de la corrección política. No deja títere con cabeza.

Si ofrezco algunos ejemplos de las cosas que le he oído decir, se entenderá porqué saca de sus casillas a los progres:
  • Denuncia la invasión musulmana de Europa, y acusa a la izquierda de haber traicionado a los homosexuales, al favorecer la islamización de Occidente. 
  • Es un gran admirador de Donald Trump. 
  • Es un férreo defensor del derecho de portar armas.
  • Es un enemigo feroz del feminismo. 
  • Se posiciona EN CONTRA del mal-llamado "matrimonio homosexual". 
  • Defiende la civilización europea, y en concreto la Iglesia Católica, de las calumnias anti-históricas de los neo-marxistas.  
Es una auténtica vergüenza que en una universidad estadounidense una turba enfurecida logre por la violencia evitar que un periodista dé una conferencia a los estudiantes, pero no es de lejos lo peor que ha pasado como consecuencia de la agitación callejera de la izquierda radical. Pienso en el movimiento racista de EEUU, Black Lives Matter, que ha fomentado la violencia contra los blancos, gritando eslóganes como: "What do we want? Dead cops. When do we want it? Now." ("¿Qué queremos? Polis muertos. ¿Cuándo lo queremos? Ya.") Sin embargo, este movimiento no se ha ilegalizado y goza de apoyos institucionales (Obama y compañía), porque nada de eso puede considerarse incitación a la violencia racial. Ya se sabe que los negros no pueden ser racistas, es un pecado que solamente pueden cometer los blancos. Como seguramente habrán leído mis lectores, en julio del año pasado un activista de Black Lives Matter asesinó a cinco policías blancos tras una manifestación en Dallas, Texas. De aquellos polvos, estos lodos.

Es curiosa la doble vara de medir que usan los medios de comunicación con estos temas. Cuando un exaltado hace el saludo nazi en un mitin de un grupo de derechas, lo usan para descalificar a esta organización, que tachan de peligrosa y violenta. Sin embargo, cuando ocurre un asesinato en nombre de la ideología izquierdista, llaman al culpable un "desequilibrado", que nada tiene que ver con la organización a la que pertenece, y en cuyo nombre ha actuado. Además, no recuerdo la última vez que una horda de neo-nazis sembró el terror en una ciudad occidental, entre otras razones, porque son cuatro gatos. Creo que una cosa así hubiera salido en las noticias; a los medios de propaganda liberal les ENCANTA hablarnos del peligro de la "extrema derecha". Por contra, serían demasiado numerosas para contar las ocasiones en que los islamistas y la escoria marxista "anti-fascista" han protagonizado actos de vandalismo y violencia.


La izquierda radical siempre se ha caracterizado por su tendencia al totalitarismo y su predilección hacía la violencia contra la población civil. Solamente hay que recordar el libro de León Trotsky, "Terrorismo y Comunismo". En esta execrable obra, el fundador del ejército rojo de la Unión Soviética escribió:
Para hacer al individuo sagrado debemos destruir el orden social que lo crucifica. Y este problema sólo puede ser resuelto a sangre y hierro.
La izquierda es violenta y siempre lo será, porque está en su ADN. Desde el Reino de Terror de Robespierre en Francia, la revolución siempre ha procedido de la misma manera: crea o exacerba tensiones sociales para desencadenar un cambio de régimen, y cuando los revolucionarios están en el poder, lejos de acabar con el sufrimiento del pueblo, es cuando cometen las peores atrocidades. ¿Acaso la historia nos puede mostrar algún gobierno comunista que no ha terminado arruinando a su país, además de sembrar el terror y provocar un baño de sangre?

viernes, 20 de enero de 2017

La fortaleza abandonada

Poco antes de su ejecución por Enrique VIII, el rey de Inglaterra de infausta memoria, el obispo san Juan Fisher pronunció estas dramáticas palabras:
La fortaleza ha sido abandonada por quienes la tenían que defender.
San Juan Fisher
No se refería a una invasión de su país por una nación extranjera o una horda de bárbaros; ni siquiera se lamentaba del cisma provocado por la lujuria de su rey. Su pesar fue sobre todo por la TRAICIÓN de sus hermanos obispos, que uno tras uno bendijeron el falso matrimonio entre Enrique VIII y Ana Bolena. No sólo pisotearon el sacramento matrimonial, al permitir el divorcio del matrimonio válido y consumado con Catalina de Aragón, tía carnal del emperador Carlos I de España, sino que traicionaron a la misma Iglesia que fundó Jesucristo al separarse de Roma, bajo una nueva "Iglesia de Inglaterra", cuya cabeza era el rey. A muchos hoy en día les asombra que todo el colegio episcopado pudiera apostatar de esta manera, con la única excepción del mártir Fisher. Parece inverosímil que los obispos vendieran su alma por mantener su puesto (y su cabeza), sabiendo perfectamente lo que estaba en juego. Sin embargo, no debería sorprendernos lo ocurrido en Inglaterra en el siglo XVI, porque está ocurriendo otra vez hoy, delante de nuestras mismas narices.

El domingo pasado tuve que asistir a la Misa del primer aniversario del fallecimiento de un familiar, con el infortunio de que fue en el templo de los jesuitas. Dado que los conozco y que procuro cuidar mi alma, no suelo pisar una iglesia jesuita, pero me propuse aislarme mentalmente con mi Rosario, como cada vez que tengo que asistir a una Misa moderna. Iba bien hasta la mitad de la homilía. Era una homilía típicamente modernista: lo importante era la experiencia de seguir a Jesús. La religión católica se reducía a una emoción, a un subjetivismo absoluto, como si la revelación divina no tuviera contenido claro e inmutable. Todo era un camino, una vivencia. Había oído mil veces la misma estupidez y seguí rezando sin alterarme. Luego el sacerdote dijo algo que me dejó helado, algo que no me esperaba, ni siquiera de un jesuita modernista, neo-marxista. Entre una herejía y otra, se puso a hablar de los llamados "refugiados", que no son tal cosa, pero eso lo dejamos para otro artículo. El hombre tuvo la osadía de decir, DESDE EL PÚLPITO, que el que quería cerrar las fronteras a los "refugiados" era porque no creía en Dios. En ese momento me levanté y salí de la iglesia.

Decía que conocía a los jesuitas. En clase de catequesis de confirmación yo he escuchado a un jesuita (no el de la Misa del domingo pasado, pero da igual, porque están cortados por el mismo patrón) negar el dogma de la Inmaculada Concepción. Yo era bastante más joven y bastante más ignorante que ahora, pero aún así, sabía que lo que decía estaba mal. Cuando intentaba rebatir sus argumentos, se enfurecía. Una vez, por afirmar que era posible estar a favor de la pena de muerte y ser pro-vida, llegó a insultarme a gritos y me echó de su clase. Ahora me parece increíble que un jesuita, con unos 12 años de formación teológica, pudiera perder los estribos por las objeciones de un joven catecúmeno, que sólo defendía lo que pone en cualquier catecismo. Al final, para poder confirmarme, tuve que aprender a morderme la lengua y fingir. La experiencia con los jesuitas me enseñó que la Iglesia Católica estaba seriamente enferma. Los que antaño fueron los más feroces y leales guardianes de la fe, se habían convertido en una quinta columna. En vez de luchar por la gloria de Dios, como predicaba su fundador, san Ignacio de Loyola, luchaban, con un odio realmente diabólico, por destruir lo que quedaba del orden social cristiano.

En ese momento no entendía las razones de esta traición de la Compañía de Jesús. Me dolía enormemente comprobar como una orden que había dado tan buenos frutos para Dios se había podrido por completo. Me viene a la cabeza la máxima: "corruptio optima pessima" (la corrupción de lo mejor es lo peor). Por entonces, con el Papa Juan Pablo II, los jesuitas ultra modernistas, que desde al menos la mitad del siglo XX, han sido la punta lanza de la infiltración modernista en la Iglesia, aún estaban mal vistos en la mayoría de círculos eclesiales. Sin embargo, desde la elección del jesuita Jorge Bergoglio como Papa, se han vuelto las tornas. Ya gozan de libertad absoluta para difundir su veneno por toda la Iglesia, porque la máxima autoridad es uno de los suyos. Se puede decir sin miedo a equivocarse que la Compañía de Jesús ha traicionado la fortaleza que tenía que defender, pero la mayor traición la comete el que está al mando. Veamos las traiciones de Francisco.


La primera visita del Papa Francisco fuera de Roma en 2013 fue a la isla siciliana de Lampedusa, donde ofreció una Misa para los inmigrantes que habían muerto intentando cruzar el Mediterráneo. Tuvo el detalle de felicitar el Ramadán a los musulmanes presentes. Denunció la dureza de corazón de Europa frente al sufrimiento de los países en guerra y apeló a la solidaridad para con los "refugiados". Durante la campaña presidencial estadounidense, dijo que el candidato republicano Donald Trump no era cristiano, por querer construir un muro en la frontera con México, en vez de tender puentes. No ha perdido la oportunidad de atacar cualquier grupo político que aboga por defender sus fronteras de la inmigración masiva e incontrolada. En cuanto al mayor peligro que amenaza Occidente, el Islam, ¿qué ha hecho este Papa por proteger la civilización cristiana? No sólo no la protege, sino que ha insistido una y otra vez en la gran mentira de que el Islam es una religión de paz, y nos insta a abrirle las puertas de Europa. En lugar de predicar el Evangelio, predica el indiferentismo religioso. Cada vez que se reúne con sus amigos rabinos y muftis para plantar un olivo de la paz, a los pocos días se comete una nueva atrocidad en nombre de Alá. No sale una sola palabra de denuncia de su boca contra el terrorismo islámico, porque el blanco de sus invectivas siempre somos los pocos católicos que aún creemos en los dogmas de fe: los rígidos e intolerantes tradicionalistas. Es un hombre contagiado con un virus liberal: el odio hacía sí mismo.

A la vez que Francisco se lamenta por el sistema económico inhumano que existe en el mundo, se alía con la ONU y los mismos globalistas que lo han construido. Riñe a los católicos por "obsesionarse" con el tema del aborto, a la vez que recibe con sonrisas y halagos a la marxista abortista, Emma Bonino. Le da una pena terrible la muerte del tirano Fidel Castro, y reparte abrazos a todo tipo de indeseables en el Vaticano. Sin embargo, se niega a recibir a la familia de Asia Bibi, una pobre mujer pakistaní, sentenciada a muerte por ser católica. Permite que se cuestione la indisolubilidad del matrimonio, e insulta a los pocos obispos que le formulan preguntas respetuosas al respecto. Frente a la ofensiva del lobby gay por legalizar el sodomonio en toda Occidente, su única respuesta es "¿quién soy yo para juzgar?" Ante el invierno demográfico de Europa, se le ocurre mofarse de los católicos que quieren recibir a todos los hijos que Dios les quiera dar, como siempre se ha hecho, diciendo que "no hace falta parir como conejos". Se ríe de los católicos que prefieren la Misa tradicional, a la vez que aplaude vergonzosos espectáculos de tango en la liturgia o que lava los pies de una musulmana en el rito del jueves santo. Quiere que todo el mundo lo vea como un hombre humilde, por viajar en autobús y vivir en un apartamento sencillo, pero se niega rotundamente a arrodillarse ante el Señor en la Eucaristía.

Hasta tuvo la desfachatez de comparar la evangelización católica de las Américas con la expansión sangrienta del Islam. Cualquiera con un mínimo conocimiento histórico sabe que el Islam siempre ha expandido sus fronteras con la espada, tal y como lo hizo en su tiempo Mahoma. La religión católica también se ha extendido con sangre, pero la sangre de sus mártires. Como jesuita, Francisco debe conocer la historia de san Isaac Jogues, el evangelizador de los indios iroqueses de Canadá. Este mártir fue torturado tan cruelmente por los iroqueses que apenas le reconocieron cuando logró volver a la civilización y fue proclamado un "mártir en vida" por el Papa Urbano VIII. A pesar de los evidentes peligros, el santo quiso regresar a Canadá, donde finalmente fue asesinado por los Mohawks. Si este mártir hubiera seguido los consejos del Papa Francisco, que considera el proselitismo "una solemne bobada", nunca se hubiera movido de su Francia natal. Las palabras de Francisco son un insulto a la memoria de todos los misioneros que arriesgaron (y en muchas ocasiones perdieron) su vida por traer almas a la Iglesia. Equiparar el Islam y otras falsas religiones con la religión católica es peor que un insulto: es una blasfemia.

¿Acaso es mejor este Papa que los obispos desertores de Inglaterra en el siglo XVI? NO, ES PEOR. Mucho peor. Porque hay un agravante importante en el caso de Francisco. Él no corre el peligro de ser torturado y decapitado por actuar y hablar como debería. Si dijera la verdad sobre el Islam, si predicara a favor de la civilización cristiana, si defendiera la familia y el derecho a la vida, no le pasaría nada. Simplemente no gozaría del estatus de super-estrella mediática que tiene actualmente. Dejaría de ser un ídolo de todos los progres, de todos los enemigos de Occidente. Los medios de comunicación de masas ya no le adularían como hacen ahora. Los futbolistas y diversos famosos liberales dejarían de visitarle en el Vaticano. Se ve que esto es más importante para él que su destino eterno. Dios quiera se arrepienta mientras aún hay tiempo.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

El Pesimismo Cristiano


Me considero un pesimista. La gente que me conoce también piensa que soy un poco catastrofista. Quizás la razón sea que estoy informado de lo que está ocurriendo en el mundo. Si es cierto lo que dicen, que el ignorante es feliz, su corolario también debe de serlo: el que sabe mucho es infeliz. Cuando digo que estoy informado, a lo que me refiero no es principalmente lo que nos cuentan en los telediarios: guerras, hambrunas, crímenes, desastres naturales, etcétera, aunque todo eso sí produce tristeza. Lo que me produce mayor tristeza es LO QUE NO CUENTAN. En ningún telediario hablan de la apostasía de Occidente, de la paulatina normalización de pecados como la blasfemia, el adulterio y la sodomía. Nadie cuenta que en la inmensa mayoría de familias ya no hay orden ni armonía, que los hijos desobedecen y faltan al respeto a los padres y que los padres hacen dejación de sus obligaciones más elementales de educar a sus hijos. No nos dicen que tres generaciones de católicos han desertado la Iglesia en pro de la religión post-moderna: la egolatría.

¿Cómo se puede ser optimista con un panorama así? Con la catastrófica pérdida de fe y valores cristianos, cualquier prosperidad material es irrelevante. Ninguna civilización puede perdurar con una negación tan explícita de sus propias raíces como lo que vemos hoy en día en Occidente. La Unión Europea y los bancos internacionales podrán mantener el chiringuito durante un tiempo, pero si un pueblo ha perdido su voluntad de sobrevivir, dará igual; será como hacer el boca a boca con un cadáver. Los políticos, al menos en España, hablan constantemente de economía y cuestiones administrativas, que tendrán su interés. Pero nadie habla de la crisis de fondo, que es de fe. La casta política son liberales, por lo que creen que la religión no tiene consecuencias sociales. Según ellos, es un tema meramente personal, y su ideología les ciega a lo que está pasando. Piensan que pueden arreglar España con más leyes, con una reorganización del sistema de impuestos y, como mucho, una reforma de la Constitución. Los únicos que saben que la religión realmente es importante e influye en el comportamiento de las personas, son los marxistas. Ellos sí aprecian el valor que la religión católica ha tenido en España, y es por ello que hacen todo lo que está a su alcance para destruirla.

En el resto del mundo el horno tampoco está para bollos. Algunos acontecimientos puntuales nos pueden dar una pequeña alegría, como por ejemplo el Brexit del Reino Unido o la victoria electoral de Donald Trump en EEUU, pero no creo que logren revertir el proceso global hacía un Nuevo Orden Mundial tiránico. El genocidio silencioso del aborto prosigue sin apenas oposición, la invasión islámica de Europa sigue el curso previsto, las guerras sionistas continuarán con Trump en la Casa Blanca, y las mafias financieras internacionales gobiernan el mundo. Sólo una intervención milagrosa de Dios podría darle la vuelta a esta situación. La vida real no es como Star Wars, en que los buenos, por pocos que sean, siempre derrotan a los malos. En el mundo real el Imperio gana casi cada vez que alguien osa enfrentarse a él, aplastando a los rebeldes como si fueran hormigas. No digo que no deberíamos rebelarnos contra la tiranía que nos están imponiendo; sólo digo que no nos hagamos ilusiones infantiles sobre cual será nuestra suerte si decidimos luchar por Nuestro Señor. Cuando los vendeanos contrarrevolucionarios se alzaron en armas contra el gobierno masónico de París, fue con el auténtico espíritu católico. Sabían de antemano que una milicia de granjeros contra un ejército profesional tiene todas las de perder. Lo importante es que se alzaron porque vieron que era una lucha por los derechos de Dios, una guerra santa. Eligieron el camino de la Cruz y murieron como mártires. Lo mismo se puede decir de los cristeros de México. Nuestro Señor nos nos pide que seamos victoriosos. Nos pide que seamos fieles.


Si los problemas en  el mundo me preocupan, me preocupan incluso más los problemas en la Iglesia. Recientemente, tras 50 años de avances imparables del modernismo, parece que ha habido una reacción en la jerarquía. Los cuatro cardenales que han  hecho pública la carta al Papa, pidiendo una aclaración de su Exhortación Apostólica, Amoris Laetitia, han roto el silencio atronador que duraba desde el Concilio Vaticano II. Prácticamente ningún hombre de responsabilidad en la Iglesia, exceptuando a Monseñor Lefebvre y sus obispos, había protestado contra lo que los enemigos de la Tradición han hecho en estos largos años. ¡Ya era hora! Han hecho bien, aunque sea por salvar su honor, y dar una pequeña satisfacción a los pocos católicos recalcitrantes de las cavernas, a los que aún nos importan algo los dogmas de fe. Sin embargo, siendo pesimista, me temo que llega tarde. La hora de revertir el cáncer en el seno de la Iglesia pasó hace tiempo. La enfermedad ha entrada ya en metástasis y ningún esfuerzo humano la puede salvar. La agonía puede durar bastante, pero a partir de ahora creo que tendremos que limitarnos a tratamientos paliativos.


¿Qué pasará con los cuatro cardenales que desafían el régimen de Bergoglio? No soy adivino, pero puedo vaticinar que, a efectos prácticos, no pasará gran cosa. Con casi total seguridad el Papa no va a responder formalmente a la carta, porque no está en su interés hacerlo. Juega con una ambigüedad calculada, y la misma idea de clarificar su postura es odiosa para él. Como buen modernista, le gusta nadar entre dos aguas; utiliza un lenguaje que parece católico, pero vacía de sentido las palabras que otros entienden de una forma ortodoxa, para así abrir la puerta a la herejía. Exigir a un modernista que clarifique su postura, que defina sus términos, es lo mismo que pedir que se haga el harakiri. No puede decantarse por el lado de la ortodoxia, porque en ese caso tendría que renunciar definitivamente a su proyecto de "misericordiar" la Iglesia, con un relativismo moral total; tampoco puede decantarse por el lado de los heterodoxos, porque equivaldría a una auto-declaración de herejía. Si el Papa no responde a los cardenales, éstos seguramente publicarán una carta de "corrección de un error grave", como advirtió el Cardenal Burke. En el mejor de los casos, dicha carta saldrá en los noticiarios, pero a la gran mayoría de obispos y al mundo católico en general le importará muy poco. con la excepción de una docena de obispos (como máximo) y un puñado de fieles, que le harán compañía a la Hermandad San Pío X, en tierra de nadie. El Papa se mofará de ellos, al son de estruendosos aplausos, y todo seguirá como hasta ahora. Cuando el actual Papa muera, hay dos posibilidades: la primera es elegir a otro igual o peor; la segunda es optar por un Papa tipo Benedicto XVI, es decir, a uno que consolidará los avances de Francisco y contentará a los conservadores, antes de avanzar con la destrucción de la fe.

Ante tal pesimismo cabe preguntarse: ¿qué pasa con la promesa de Nuestro Señor de proteger la Iglesia contra las puertas del infierno? Es innegable que Jesucristo prometió que la Iglesia duraría hasta el fin del mundo, pero lo que no dijo es que llegaría en condiciones óptimas. Más bien dijo todo lo contrario: "¿Cuando llegue el Hijo del Hombre, encontrará fe en la Tierra?" San Pablo habla más claramente de una gran apostasía que debe preceder a la Segunda Venida, y San Pedro también predice que en los últimos tiempos habrá gente extremadamente descreída y hedonista:

Sepan, en primer lugar, que en los últimos días se presentarán burlones que no harán caso más que de sus propios apetitos (2 Pedro 3:3)
Estas profecías de la Palabra de Dios nos enseñan que debemos esperar lo peor, antes de la vuelta de Nuestro Señor. Siento decirlo, pero creo sinceramente que la situación, tanto en el mundo como en la Iglesia, sólo va a empeorar. Y es muy posible que no haya recuperación real hasta que todo acabe.

La verdad es que siento tener que escribir estas cosas. Quizás alguno esperaba que le daría esperanza de que todo podía "volver a ser como antes", cuando la Iglesia gozaba de gran influencia social y política, cuando naciones enteras confesaban la fe católica. Siento tener que decepcionar a mis lectores: no va a ser así. Que no piense el lector que por ser pesimista soy infeliz, en el sentido de que me paso el día llorando y lamentándome por la situación de la Humanidad. Sí me duele ver que la gran mayoría de la gente va por muy mal camino. El camino hacía la salvación no es fácil. Hay que luchar y perseverar hasta el final, y bastante tengo con lograr la mía. Si los que tengo a mi alrededor estuvieran al menos encaminados hacía la santidad, me daría ánimo y el viaje se haría más llevadero. Como muestra de esto, hace un par de semanas estuve en Inglaterra para el funeral de mi abuela, que murió con 91 años. A pesar de que, según Francisco, el proselitismo es una solemne bobada, desde hace años intentaba comunicarle la necesidad de pensar en su alma. La última vez que la vi con vida, el verano pasado, le insté a meditar sobre la vida después de la muerte. Su respuesta me dejó helado: "no me interesa nada de eso." A los tres meses falleció.

El triste final de mi abuela me hace pensar sobre los tiempos que estamos viviendo. Recientemente un amigo muy sabio me dijo que posiblemente la "Gran Persecución", que está profetizada para los últimos días, podría estar ya ocurriendo en Occidente. Cuando oímos hablar de la persecución contra los cristianos solemos pensar en torturas y derramamiento de sangre, como lo que están sufriendo ahora los cristianos en Siria y otros muchos lugares del mundo, pero este amigo opina que la persecución también podría ser de naturaleza espiritual. En Occidente en los últimos tiempos, en lugar de cortar la cabeza a los creyentes, el enemigo ha optado por otra táctica: ha creado un clima cultural tan adverso que los cristianos poco a poco, como si se tratara de un virus contagioso, van perdiendo la fe. Lo que busca el Demonio a final de cuentas es arrastrar al máximo número de almas al Infierno, y este método ha resultado ser más efectivo para tal fin que todas las persecuciones sangrientas del pasado y el presente. Con muertes violentas el Demonio consigue poco realmente: un mártir da su vida por Dios y entra directo a la Gloria. Sin embargo, con la apostasía que ha ocurrido en nuestro tiempo, ha logrado que una multitud incontable de almas se separe eternamente de Dios. ESTO PUEDE SER LA GRAN PERSECUCIÓN. Defendamos nuestra alma del peligro mortal de las herejías y el hedonismo que hoy en día se consideran normales en nuestra sociedad y nunca dejemos que nos seduzcan las mentiras del enemigo. El que se mantiene fiel hasta el final se salvará.

Soy pesimista, pero también soy optimista. No puedo dejar de ser optimista, porque el católico cree firmemente que la victoria final será de nuestro Dios. Jesucristo volverá en gloria para juzgar a vivos y muertos. Todos recibirán su merecido: cada injusticia recibirá su castigo y cada buena obra su premio. Este artículo de fe debe ser la gran esperanza del católico. Entiendo que es muy tentador buscar falsas esperanzas mundanas; creer que Putin nos salvará del Islam, que vendrá el Gran Monarca y pondrá fin al reino del NOM, y que algún día todas las naciones confesarán que Jesucristo es Dios. Aunque todos hemos conocido profecías de videntes que nos aseguran una época de oro para la Iglesia, prefiero ceñirme a la revelación pública, donde no figura nada por el estilo. Entiendo que eso es tentador distraerse con estas profecías, porque yo también me siento tentado a creer en estas cosas. Sin embargo, si queremos tener una fe madura, debemos prescindir de esperanzas humanas, cargar con nuestra Cruz y esperar en Dios, SOLAMENTE EN DIOS. Desechemos otros consuelos, no diluyamos el Evangelio. La Buena Nueva es que el Hijo de Dios ha muerto por nuestros pecados y que nos ofrece la vida eterna, si somos fieles a Él. El Evangelio NO ES que la vida será fácil, que todo nos irá fenomenal, que venceremos en todas las batallas. Esto no es agradable de oír, ya lo sé, pero es justamente esto lo que nos dijo Nuestro Señor.

viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Medios de comunicación o máquinas de propaganda?


El uso de los medios de comunicación como propaganda es tan antiguo como el mundo mismo. Los faraones egipcios no disponían de los medios tecnológicos que tenemos ahora, pero eran capaces de comunicar a su pueblo la voluntad de ser adorados como dioses, mediante estatuas gigantes y jeroglíficos en los muros de sus palacios y mausoleos. Los emperadores romanos inmortalizaban sus victorias militares construyendo arcos de triunfo, igual que Napoleón siglos más tarde. Todos los imperios, desde la edad antigua hasta nuestros días, han sabido transmitir mensajes a su pueblo a través de medios muy diversos. Lo que ha cambiado no es la honestidad de los gobernantes, siempre tan proclives a engañar y mentir a su pueblo, sino la CAPACIDAD de éstos de engañar y mentir. Antaño los emperadores se conformaban con la obediencia de sus súbditos; con  la  amenaza de terribles castigos conseguían doblegar la voluntad del pueblo a su favor. Ni siquiera se imaginarían meterse dentro de sus cabezas para cambiar su forma de pensar, como se hace hoy. Tal y como cuenta George Orwell en su novel 1984,  la aspiración de los gobiernos totalitarios es cambiar a su pueblo DESDE DENTRO, y así controlar su alma. Por esta razón la cultura se ha convertido en un pilar fundamental del poder. La verdadera batalla en la política hoy en día no se libra con las armas, como fue el caso con las revoluciones del siglo XIX y principios del XX, sino con la propaganda.

Esto se vio por primera vez con el auge de los periódicos de tirada nacional a finales del siglo XIX. Los primeros en aprovecharse del poder del medio escrito a gran escala fueron los liberales, porque es sabido que "los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz". (Lucas 16:8) No se puede entender el retroceso paulatino pero imparable del catolicismo en los ámbitos intelectuales durante este siglo sin el fenómeno de los panfletos y periódicos anticlericales. La opinión pública de los pueblos poco a poco fue cayendo en manos de una élite que controlaba la prensa, hasta el punto que la Gran Guerra se puede considerar un producto de la propaganda belicista de las potencias en liza. Por ejemplo, el "Bryce Report" fue un informe encargado por el gobierno del Reino Unido y publicado en los periódicos principales en 1914, que detallaba los supuestos abusos contra la población civil en Bélgica, territorio ocupado por los alemanes. Tiene todas las marcas de la propaganda moderna; desde su inquina contra la nación enemiga, el uso del término despectivo "hunos" para referirse a lo soldados alemanes como si fueran bárbaros sin humanidad (es más fácil matar a monstruos que a otros seres humanos), y el falta del más mínimo rigor periodístico; posteriormente este informe ha sido totalmente descalificado por todos los historiadores serios como una colección descarada de exageraciones y mentiras. Pero logró lo que se proponía: mantener el ritmo de reclutamiento voluntario entre los británicos.

Dicen que la primera fatalidad en la guerra es la verdad. Esto ha pasado también en los tiempos recientes. Basta recordar las inexistentes armas de destrucción masiva en Iraq, el ataque de falsa bandera del 11 de septiembre en EEUU, y la demonización del régimen de Bashar al Assad en Siria. Los gobiernos mienten a sus ciudadanos, en connivencia con los medios de comunicación de masas, porque éstos están en poder de la misma élite que dicta órdenes a los políticos; es decir, las grandes fortunas internacionales. También se da el caso de que los medios necesitan los favores del estado, como por ejemplo el diario El País de España, que si no fuera por la ayuda constante de gobiernos de distinto color, habría cerrado hace años. Cuando se trata de un  medio estatal, como Televisión Española o la BBC, el servilismo de los periodistas es muy fácil de entender. Lo que no se entiende tanto es la docilidad con la que los ciudadanos tragan las mentiras de estos medios. Presa de una ingenuidad pasmosa, parece que no cabe en la cabeza de alguna gente la posibilidad de que su gobierno y los medios de comunicación pudieran engañarles. En el fondo, creo que se trata de UN DESEO de vivir en un mundo feliz, donde los poderosos son esencialmente buenos y donde los periodistas son incapaces de mentir.

Un buen ejemplo de cómo los medios presentan una realidad virtual a los ciudadanos, para esconderles la verdad, es lo que ha pasado recientemente con la campaña electoral en EEUU y la victoria de Donald Trump. Desde su aparición en la campaña por la candidatura republicana, los medios de comunicación se mofaron de Trump, tratándolo como si fuera un payaso. Dado que esta táctica no surtió los resultados deseados, al lograr Trump la nominación republicana (en contra del establishment de este partido), decidieron pasar de la mofa al insulto. Le llamaron todo lo peor que se puede decir de un político. Ya se sabe, cuando la prensa en bloque aplica la etiqueta "racista" a un político, es normalmente el golpe de gracia a su carrera. Sin embargo, con Trump esto tampoco funcionó. A pesar de tener prácticamente todos los medios de comunicación de masas en contra, creo que su campaña no sufrió tanto como cabría esperar, porque por fin mucha gente se ha despertado y se ha dado cuenta de que los medios, más que informar, quieren manipular a la población. La señal era clara: había que votar en contra de Trump, porque era racista, xenófobo, homófobo, islamófobo, etc. Gracias a los medios alternativos, principalmente en internet, creció el rechazo entre la gente corriente a este lavado de cerebros. Ver a esa vieja bruja Madonna ofrecer favores sexuales a cambio de votar a Hillary seguramente contribuyó significativamente a la victoria de Trump, igual que el vídeo vergonzoso de Robert de Niro, en que calificó al candidato republicano de "perro", "cerdo", "imbécil" y más lindezas, hasta diciendo que tenía ganas de darle un puñetazo en la cara. Es curioso como los progres siempre creen que poseen la superioridad moral, a pesar de caer más bajo de lo que haría jamás un votante de derechas. Mucha gente estaba ya cansada de los hipócritas de Hollywood y de la propaganda que emanaba de las grandes cadenas; cansada de tener que sentir y opinar lo que les mandaba la CNN y compañía. Así que decidieron acudir a fuentes alternativas, donde se les abrieron los ojos.

A menudo los medios son muy sutiles cuando quieren moldear las opiniones de sus víctimas (espectadores/lectores/oyentes). Pongo un ejemplo: la semana pasada, en la BBC el presentador Andrew Marr entrevistó a Marine Le Pen, líder del partido político francés, Front National. Antes de la entrevista soltó un pequeño discurso "excusándose" por la misma. Fue una actuación realmente notable:
Sé que esta mañana alguna gente está disgustada y ofendida por la entrevista con Marine Le Pen y porque la emitimos el domingo del Armisticio. Lo entiendo, pero...
Sin duda es mentira que la gente esté ofendida; es sólo una estrategia propagandística. Está mandando un mensaje subliminal a los espectadores acerca de la maldad del personaje que va a entrevistar, que en inglés se llama "virtue signalling". Con esta "advertencia" previa, consigue poner en contra a todos los espectadores atrapados por el hechizo de la corrección política. Ya da igual lo que diga la señor Le Pen, porque el público la ha reprobado de antemano.

Hace no mucho tiempo yo también creía en esa realidad virtual que me ofrecían los medios de comunicación de masas. Creo que empecé a desvincularme del hechizo a medida que notaba, tras mi conversión al catolicismo, un anticlericalismo virulento. Los programas de debate político eran donde más se notaba el sesgo anticlerical. Recuerdo perfectamente un debate en la BBC, líder indiscutido de la corrección política, también conocido como la British Brainwashing Corporation. Era justo antes de las elecciones generales en el Reino Unido de 2010. Habían reunido una representación de los principales partidos, sin UKIP, que por entonces aún no tenía mucha representación parlamentaria. Naturalmente se atacaron unos a otros desde el principio. Sin embargo, cuando el moderador hizo una pregunta sobre el Papa Benedicto XVI, todos, sin fisuras, le condenaron por "homofobia", expresando su rechazo absoluto a la doctrina y la moral católicas, hasta el punto de desear su encarcelación durante su próxima visita al país. Fue una especie de epifanía para mí, porque vi por primera vez que el sistema democrático era una gran farsa. Vi que no había cuatro partidos diferentes, sino uno solo, con diferentes etiquetas y todos eran del PARTIDO DE SATANÁS. Algo parecido ocurre aquí en España; de los cuatro grandes partidos, tres son liberales y el otro es abiertamente marxista. Ninguno defiende la moral católica, a pesar de que hay unos 6 millones de españoles que asisten a Misa cada domingo. Todos son abortistas, homosexualistas, y enemigos de la familia. Todos defienden el "derecho" a la blasfemia, a la pornografía, y todos están a favor de llenar el país de musulmanes. Vale, los ciudadanos marxistas estarían de acuerdo con estas posturas , pero ¿qué pasa con esos 6 millones de católicos? ¿Quién los representa? La respuesta es: NADIE. La élite ha decidido que el catolicismo debe morir, y sus títeres políticos y mediáticos actúan en consecuencia.

La victoria de Trump indica que el monopolio de las grandes corporaciones mediáticas, controladas por la élite, sobre la opinión pública está tocando a su fin. Los medios en internet escapan (de momento) del control estatal y en poco tiempo han reemplazado a los medios tradicionales como principal fuente de información de los ciudadanos. Las tácticas que tanto juego les han dado en el pasado a los guardianes de la corrección política, ahora no funcionan. Hace no mucho era fácil acabar con una figura pública; lo único que había que hacer era ponerle una etiqueta maldita. Por ejemplo, bastaba acusar a alguien de antisemitismo para hundir su carrera. Muchos recordamos cuando se aplicó este tratamiento a Mel Gibson; su vida personal y profesional quedó arruinada en poco tiempo. Ahora no es tan fácil, porque la gente se ha acostumbrado a esta jugada, como el niño que gritaba "lobo". Las primeras veces el truco funciona de maravilla, pero si se usa demasiado a menudo la gente termina dándote la espalda. Por fin, muchos se han  dado cuenta de que estos calificativos,- "racista", "antisemita", "xenófobo", "machista", etc.,- en realidad no significan nada, más allá de que la persona acusada no disfruta del estima del Sistema. En los telediarios hemos oído tantas veces el término peyorativo "de extrema derecha" aplicado a partidos patriotas, que sólo pretenden defender su herencia cultural, siempre en países mayoritariamente blancos. Sin embargo, si estos partidos son en países africanos o asiáticos, los llaman "partidos de resistencia" y hablan de ellos con la mayor aprobación posible. Movimientos populares contra la islamización de Europa, como The English Defence League o Pegida, son universalmente condenados en los medios de comunicación de masas, por ser "extremistas", "xenófobos" y "de extrema derecha". Pero la gente empieza a entender que las corporaciones mediáticas tienen una agenda oculta. Ahora muchos van más allá de estas etiquetas y buscan información menos sesgada en internet. Hace tiempo que un amigo me confesó:
Si los medios dicen que un personaje o un grupo es "de extrema derecha", es la mejor garantía de que me va a gustar.
Hay que romper el hechizo de la corrección política, reírse de la censura liberal y, sobre todo, buscar siempre la Verdad por encima de todo.



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Victoria para Trump


La vida no deja de sorprenderme. Soy una persona pesimista cuando se trata del futuro de este mundo, y suelo desesperarme cuando echo un vistazo a lo que está pasando. Veo a la élite mundialista ganando terreno, con cada vez menos lugares donde uno puede refugiarse del Gran Hermano. Las libertades poco a poco se van restringiendo. Dentro de no mucho me temo que por expresarse en contra de algunos de los dogmas liberales de los globalistas te meterán directamente en la cárcel. Veo que el genocidio del aborto no cesa, sino que va en aumento. Veo que se promueve la inmoralidad sexual en casi todos los países, y que la porquería que sale de los medios, que ahora se llama "entretenimiento", se ha convertido en un tsunami. Veo que la fe se va apagando en Occidente, a la vez que avanza el Islam, mientras que los católicos, con honrosas excepciones, están atontados, asistiendo a la catástrofe cruzados de brazos.

Sin embargo, a pesar de estos desastres, no está todo perdido. Aún queda un rescoldo de fuerza en los pueblos occidentales. Con la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU ayer, ese rescoldo se puede convertir en un auténtico incendio. Los globalistas harán lo posible por apagarlo, pondrán todos los obstáculos posibles en su camino, pero es reconfortante saber que si perdemos será tras una gran lucha. Sí, los católicos sabemos que al final ganará Nuestro Señor, pero lo que no está para nada garantizada es la supervivencia de Occidente. La victoria de Trump puede ser el revulsivo que necesitábamos. Igual ahora la gente se espabila y combatimos en serio a los diabólicos amos del mundo.

Varias cosas me llaman la atención en esta situación.

  • Primero, los mismos que no paran de hablar de "democracia", siempre que favorece sus intereses, ahora lamentan lo que el socialista Iñaki Gabilondo ha llamado en su artículo de El País, "la revolución de las masas". Claro, cuando son los moros que arman una revolución, para instalar gobiernos islamistas o para apoyar grupos terroristas que masacran a las minorías cristianas, entonces los progres están encantados. Pero si es una revolución EN CONTRA de la élite mundialista por parte de la gente de Occidente, es motivo de gran preocupación. ¿En qué quedamos? ¿Queremos democracia o no? Yo personalmente pienso que es un engañabobos, pero si en España los demócratas chaqueteros, que hace una generación eran todos franquistas, de verdad creyeran en la democracia, aplaudirían este resultado como lo que es: la voluntad del pueblo.
  • Segundo, al igual que con el Brexit, los sondeos han fallado estrepitosamente. Una vez puede ser un error sin más, pero dos veces, en condiciones muy similares, parece que es demasiado casualidad. Creo que las encuestas estaban maquilladas para dejar en mal lugar a Trump y desincentivar a sus votantes. Los que controlan los medios saben muy bien la influencia que tienen en las elecciones las encuestas. Sin embargo, Trump y su gente han sabido contrarrestar esto, insistiendo siempre en que no daban crédito a las encuestas. El truco no ha funcionado. El peligro es que la próxima vez, en lugar de limitarse a trucar las encuestas, directamente recurran al fraude electoral.
  • Tercero, los medios de comunicación de masas, especialmente en Europa, han estado descaradamente contrarios a Trump, desde antes de lograr la nominación republicana. Hasta los medios de EEUU tradicionalmente conservadores, como Fox, fueron muy beligerantes contra Trump, hasta que se veía que tenía muchas posibilidades de ser el candidato republicano y tuvieron que moderarse. A juzgar por la actitud de los "expertos" y tertulianos políticos de las cadenas europeas, Trump sería un loco marginal, sin apoyo popular alguno. Por esta razón la gente que se informaba a través de TVE o cadenas similares de desinformación y propaganda mundialista se ha llevado una sorpresa mayúscula. Existe un divorcio enorme entre las élites que controlan los medios de comunicación y el pueblo, y esta campaña ha servido para ponerla en evidencia.

Ahora habrá que ver qué puede hacer Trump contra la escoria que gobierna el mundo. Dice un amigo (aún más pesimista que yo) que lo mejor que podemos esperar de él es que le peguen un tiro, como a Kennedy. Es muy posible que cuando llegue a la Casa Blanca y le explican como funcionan las cosas, si osa rebelarse contra el sistema e intenta cumplir con su promesa electoral de "vaciar la ciénaga" de Washington, le quiten rápidamente de en medio. Sólo nos queda esperar y rezar, para que tantas esperanzas de cambio puedan hacerse realidad.

Al margen de lo que pase en el futuro, lo que me da una satisfacción inmensa es ver la cara de susto de los progres y borregos diversos de la tontocracia, que jamás se hubieran imaginado que pudiera ganar Trump, como tampoco se imaginaban que el Reino Unido se pudiera salir de la Unión Europea. El Papa Francisco, su amigo el banquero George Soros, los cuervos en la ONU, la judería internacional, la Masonería, Planned Parenthood, y todos los siervos de Satanás del mundo deben estar consternados ahora mismo, preguntándose cómo ha podido pasar; con todo el dinero de su lado, todos los medios de comunicación, todos los famosos, todo el poder, ¿cómo han podido perder? Amigos, este es un momento dulce para saborear.  

lunes, 24 de octubre de 2016

Las Mentiras del Feminismo


Mentira nº 1: En los países desarrollados existe una discriminación institucional contra la mujer

Si las feministas pudieran señalar una sola ley, una sola institución vinculada al estado, que claramente discrimina en contra de la mujer, no entiendo porqué aún no lo han hecho. Hablan mucho en términos generales del "sexismo institucionalizado", pero jamás citan ejemplos concretos de este supuesto sexismo. Por supuesto que existe el sexismo y seguramente hay algunos hombres que desprecian a las mujeres por el mero hecho de ser mujeres, aunque yo nunca he conocido a ninguno; pero decir que hay casos aislados de odio hacía las mujeres no es lo mismo que acusar a todo el país de ser sexista. En lugar de citar casos reales de discriminación sexista por parte de las instituciones, que no pueden hacer porque es pura mitología, las feministas se lamentan por "problemas" tan absurdos y triviales como estos: la manera en que son representadas las mujeres en los videojuegos; el uso del género masculino para referirse a hombres y mujeres (por eso ahora tenemos que hablar de la AMPA, Asociación de MADRES y Padres); o la forma en que los hombres se sientan en los trenes con las piernas abiertas (que recibe el nombre de manspreading).

Si en los países occidentales post-cristianos las feministas no encuentran mayores problemas de los que ocuparse, quizás sería mejor fijar su atención en lo que ocurre allende nuestras fronteras, como por ejemplo en los países musulmanes. ¡¡¡¡NOOOOO!!!! Ninguna feminista occidental está dispuesta a criticar la discriminación institucional que existe en esos países (una discriminación REAL, no imaginaria), porque existe un pacto tácito entre el feminismo y el Islam; es el viejo principio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Las feministas tienen una narrativa sobre la que han construido toda su ideología, que no es más que una variante del marxismo: la opresión de las mujeres por parte del malvado patriarcado, derivado de la religión cristiana. Su gran enemigo es la la religión cristiana, en particular la Iglesia Católica. Dado que en el Islam ven (correctamente) a un enemigo de la Iglesia, prefieren hacer caso omiso a todas sus atrocidades. Hay otra razón por su silencio cobarde: si osaran criticar el Islam, su narrativa caería como un castillo de naipes, porque todo el mundo vería enseguida que los lugares donde las mujeres gozan de mayor libertad son precisamente los países que antaño eran cristianos. De hecho, hay una relación directamente proporcional entre el respeto hacía la mujer en una sociedad y el grado de implantación del cristianismo.

La realidad es exactamente lo contrario de lo que nos quieren hacer creer las feministas (o LOS feministas, porque ahora hay muchos hombres convertidos a esta ideología): EN LOS PAÍSES OCCIDENTALES EXISTE UNA DISCRIMINACIÓN CONTRA LOS VARONES, NO CONTRA LAS MUJERES. Para no pecar de la misma ambigüedad de la que acuso a las feministas, pongo algunos ejemplos concretos de ello.

  1. En oposiciones a puestos de policía o bomberos, las pruebas físicas para mujeres se valoran de manera distinta. Una mujer que saca un 4 sobre 10 en las pruebas físicas supera a un hombre que saca un 5, porque a las mujeres se les suma un 20% a la nota. Si esto no es discriminatorio, la palabra ya no tiene sentido. ¿Cómo servirá esto para mejorar el servicio que prestan los policías y bomberos? ¿Hay alguna situación que podemos imaginar en la que para un policía o un bombero será útil ser MENOS capaz físicamente? En una competición deportiva las mujeres están en una categoría aparte y pueden ganar una medalla de oro con un registro muy inferior a otros hombres. Pero con los servicios de emergencia no se trata de dar oportunidades a las mujeres, como si se tratara de las olimpiadas; estamos hablando de posibles situaciones de vida o muerte. Lo mismo está ocurriendo en las fuerzas armadas, donde se fijan cuotas para mujeres. Los políticos y mandos militares están tan desesperados por conseguir reclutar a mujeres, por dárselas de modernos, que discriminan contra varones mejor preparados para determinados trabajos.
  2. Una mujer que es víctima de violencia doméstica (me niego a utilizar el término "violencia de género") recibe ayuda de todo tipo por parte de las instituciones, desde asistencia policial, hasta una plaza en residencias para mujeres maltratadas. No digo que esté mal todo esto, simplemente denuncio que un HOMBRE que es víctima de maltrato por parte de su pareja no suele recibir absolutamente ninguna ayuda. Ningún político habla de este tipo de violencia, la policía no se preocupa por el tema, no existen residencias para hombres maltratados en España, y si un hombre llama al 016, la línea gubernamental para víctimas de violencia doméstica, se les ignora completamente, como lo demuestra este vídeo. Sin embargo, en este país cada año mueren asesinados unos 30 hombres a manos de sus parejas. Es cierto que mueren el doble de mujeres, pero la cobertura mediática y política en un caso es abrumadora y en el otro es prácticamente inexistente. Y todo ello es sin contar los más de 3000 hombres que se suicidan cada año en España, muchos de ellos por culpa del trato discriminatorio que reciben de las instituciones en los trámites de separación. 
  3. La ley vigente sobre la violencia doméstica, la LIVG de 2005, es claramente anticonstitucional, porque establece que un hombre que ejerce violencia contra su pareja reciba un castigo más severo que una mujer que hace lo mismo. El artículo 14 de la Constitución Española reza: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, SEXO, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social." Parece que hoy en día la discriminación legal contra las mujeres está muy mal, pero cuando se comete en contra del varón no pasa nada. Es una vergüenza que aún a día de hoy se mantenga en vigor esta ley aberrante, a pesar de varios recursos al Tribunal Constitucional. Esto es una prueba irrefutable de que dicho tribunal no sirve para nada y debe ser disuelto inmediatamente. No es más que un nido de jueces corruptos, comprados por los partidos políticos.
  4. Numerosos ayuntamientos de España, por no decir todos, tienen una Concejalía de la Mujer, que organiza actividades de todo tipo, exclusivamente para mujeres. Una vez, por curiosidad, pregunté en el pueblo donde vivía si podía apuntarme a una actividad determinada y me contestaron que no. ¿Por qué? Porque no era mujer. Al preguntar si existía otra entidad en el pueblo que organizaba actividades similares, subvencionadas con dinero público, dirigidas solamente a hombres, me miraron como si estuviera loco. El tema no es baladí, porque las instituciones discriminan sistemáticamente en contra de los varones al dedicar recursos públicos exclusivamente a mujeres, mientras no hay nada equiparable para varones.
  5. El sistema educativo español discrimina en contra de los niños varones. No es una discriminación explícita, como en los casos anteriores, pero es muy real y tiene consecuencias devastadoras. En España se ha impuesto la educación mixta, lo cual no solamente es un craso error en el sentido académico, porque está demostrado que ambos sexos consiguen mejores resultados cuando se educan por separado, sino que causa traumas y frustraciones incalculables, debido al sesgo feminista que existe en el sistema. En los colegios mixtos los niños están obligados a comportarse, y a aprender como si fueran niñas. Se castiga a los niños porque suelen ser más revoltosos, más ruidosos y menos reflexivos que las niñas. Se exige que los niños estén sentados y callados durante horas en una silla. Esto es algo que para las niñas no suele ser problemático, pero para un típico niño de 6 años creo que sería difícil inventar una peor tortura. Hasta los contenidos que aprenden en el colegio están más pensados para niñas. Por ejemplo, en clases de lengua se prohíben los tebeos y se ensalzan las historias románticas. Se habla mucho de sentimientos, pero muy poco de acción. Recuerdo en el instituto el sopor que me producía tener que leer novelas de Jane Austen, de cuya calidad literaria no dudo, pero que ejerce muy poco atractivo para un chico de 14 años. ¿Cuántas novelas de aventura estudiamos en todos mis años de educación obligatoria? Ninguna, cero. Ahora se dice que la competitividad es mala, pero para la mayoría de los varones es un gran estímulo en el aprendizaje. Lo que se llama "aprendizaje dialogado", que se adapta mucho mejor a la forma de pensar de las chicas, ha reemplazado el método socrático, una pedagogía más masculina. El resultado de este sistema feminista educativo es que los chicos o aprenden a comportarse como si fueran chicas, o simplemente fracasan en el colegio, lo cual explica porqué cada año las chicas obtienen mejores resultados que los chicos en los exámenes de bachiller, algo que antaño no era así.
Mentira nº 2: El mercado laboral discrimina contra las mujeres

Las feministas hablan mucho de la brecha salarial entre hombres y mujeres, algo real que nadie niega, y que en España se sitúa actualmente entorno al 24%, y de allí concluyen que el mercado laboral es sexista y que las mujeres son injustamente retribuidas, lo cual es radicalmente falso. El hecho de que los hombres cobren como media 6000€ anuales más que las mujeres no significa que el mercado laboral sea sexista, porque para poder afirmar una cosa parecida habría que demostrar que, en igualdad de condiciones y para el mismo trabajo, se paga menos a las mujeres que a los hombres. Sin embargo, esta práctica es ilegal y cualquier empresario que contratara a mujeres en estas condiciones sería inmediatamente denunciado. ¿Por qué las mujeres como media ganan menos que los hombres? Simplemente porque los hombres y mujeres somos diferentes; tenemos actitudes diferentes respecto al trabajo y queremos cosas diferentes en la vida. Las mujeres, si trabajan fuera de casa, generalmente buscan sobre todo un equilibrio entre su vida laboral y familiar. Por ejemplo, prefieren trabajos que les permiten estar en casa cuando sus hijos vuelven del colegio por la tarde. Sin embargo, los hombres, que no suelen tener en cuenta estas consideraciones, generalmente son más ambiciosos profesionalmente, y no es raro que caigan en la adicción al trabajo. Tras una maternidad es común que las mujeres pidan una reducción de su horario laboral, para estar más tiempo con sus bebés, no porque les obligan sus maridos, sino porque ELLAS QUIEREN. Las mujeres, aparte de estar de baja durante más días que los hombres por razones biológicas, como media trabajan menos horas que los hombres, se toman más vacaciones y están más tiempo de permiso sin sueldo.

Cuando se tienen en cuenta todas estas circunstancias y elecciones personales, la brecha salarial entre hombres y mujeres desaparece, como no podía ser de otra manera. Hay un poderoso argumento en contra de las acusaciones de los feministas y su fantasía de discriminación en el mercado laboral. Basta con pensar un poco. Si realmente fuera cierto que los empresarios pudieran pagar a las mujeres un 24% menos por hacer exactamente el mismo trabajo que los hombres, habría que preguntarse porqué querrían contratar a hombres. Un 24% menos en salarios es mucho dinero, y si fuera posible ahorrarse esto en costes sin temor a represalias legales, todos lo intentarían. Pero no lo hacen, y en principio un empresario no es más reacio a contratar a un hombre que a una mujer.

Los feministas están obsesionados con la paridad en sectores como la investigación científica y la dirección de empresas. Dado que son sectores dominados por hombres, los feministas, partiendo de la falsa premisa de que todo es fruto de una injusta discriminación, exigen que haya más presencia femenina. Da igual que pocas mujeres quieran estudiar ciencias porque les atraen más otras materias; y da igual que muy pocas mujeres estén dispuestas a hipotecar su vida en aras de ganar dinero dirigiendo empresas. Nunca he oído a nadie pedir más presencia masculina en la medicina, una profesión en la que son mayoría las mujeres. Tampoco he oído a las feministas exigir que haya más mujeres en el sector de la construcción o en la recogida de basuras. Será que sólo les interesan las profesiones prestigiosas y bien remuneradas. Ninguna feminista se queja de que el 95% de las muertes por accidentes laborales en España sean de hombres, por la sencilla razón de que los hombres hacen los trabajos más duros, más desagradables y más peligrosos. Algunos políticos creen que pueden controlar las decisiones de las personas, pero la realidad es que a menudo las mujeres no eligen las opciones que quisieran los feministas. A pesar de gozar de muy pocas facilidades, y a pesar del bombardeo de propaganda feminista en contra de las amas de casa, en España las mujeres siguen optando por quedarse en casa cuando se lo pueden permitir. Por esta razón, en las sociedades donde hay mayor flexibilidad laboral, como EEUU, las mujeres ganan MENOS en proporción a los hombres que en países menos desarrollados. 

Mentira nº 3: Los roles tradicionales de los sexos son meros constructos sociales.

Uno de los dogmas principales del feminismo dice que, más allá de las evidentes diferencias físicas, los hombres y mujeres son esencialmente iguales. Los roles que han adoptado históricamente, según la narrativa feminista, son fruto de una subyugación de la mujer por parte del hombre, gracias a su mayor fuerza física. Si "liberamos" a la mujer de esta subyugación deberíamos ver como empiezan a comportarse exactamente igual que los hombres, porque habrá desaparecido lo único que mantenía la sociedad patriarcal. Esta fantasía igualitaria no sólo contradice todo lo que sabemos por sentido común, sino también las últimas investigaciones científicas. Cada vez está más claro que el cerebro masculino difiere del cerebro femenino. Además, nuestro equilibrio hormonal y emocional es completamente diferente. ¿Cómo vamos a comportarnos de la misma manera? La anhelada "igualdad" entre hombres y mujeres es una de las mayores estupideces jamás soñada. En palabras de George Orwell, algunas ideas son tan absurdas que sólo un intelectual se las puede creer

Es por esta fantasía feminista que los expertos, pagados con nuestros impuestos, nos aleccionan sobre la imperiosa necesidad de comprar juguetes no sexistas para nuestros hijos. Nos dicen: "si le compras una pistola a tu hijo, cómprale una también a tu hija." (Bueno, como ahora las armas no son políticamente correctas, mejor no habría que comprar pistolas a nadie.) O dicen: "si les compras muñecas a tus hijas, cómprales muñecas también a tus hijos." Dicen los feministas que todo es cuestión de educación, que no existe diferencia esencial entre niños y niñas. Cualquiera que tenga hijos sabe que esto es un disparate. Pero también es muy peligroso. Si tratamos a niñas y niños como si fueran iguales les causaremos graves problemas psicológicos, porque cada uno necesita una disciplina y una afectividad acorde a su personalidad. Creo que los padres saben de lo que hablo.

Mentira nº 4: La familia tradicional es una institución que oprime a la mujer

La verdad es justo lo contrario. La mujer es por naturaleza más vulnerable que el hombre, y el matrimonio y la familia (el adjetivo "tradicional" sobra) la protegen. A lo largo de la historia muchos hombres han vivido sin familia: marineros, soldados, aventureros, etc. El hombre puede vivir desarraigado de su tierra y de cualquier familia, satisfaciendo su instinto sexual con fulanas que encuentra en cada puerto. Para saber de lo que hablo, basta con ver cualquier película de vaqueros. Una mujer no puede vivir así, por lo que Dios quiso que el hombre se sacrificara y se entregara a una mujer hasta la muerte. Así con sus esfuerzos provee para su mujer y sus hijos, y éstos son protegidos por él y los suyos. El hombre también se beneficia de este arreglo, porque gracias a las mujeres existe el concepto del hogar. El hombre puede viajar, irse a la guerra, pero si está casado, siempre tiene un hogar donde volver. Si Ulysses no hubiera tenido a Penélope esperándole en Ítaca, la Odisea no tendría sentido.

Los feministas creen que al atacar el matrimonio y la familia "liberan" a la mujer y ayudan la Humanidad a progresar. En realidad el feminismo supone un enorme retroceso social. De un sistema que protege a la mujer y sus hijos volvemos al Salvaje Oeste, donde las mujeres crían a sus hijos solas y éstos crecen sin padres. Los hombres vagan sin rumbo fijo, dejan preñadas a las mujeres con las que se encuentran, pero sin sentirse responsable por nadie más que ellos mismos; una sociedad que se compone sólo de individuos, donde lo que prima es el egoísmo y el sálvase-quien-pueda, Con este panorama es imposible establecer una sociedad con un sistema de justicia eficaz y garantías para los más débiles. Prescindir de la familia, la base de cualquier civilización, es la receta para la injusticia y el sufrimiento sin fin. Y es precisamente allí donde nos llevan los feministas con su lucha por destruir la familia.

El concepto feminista de "amor libre" ha hecho un daño terrible a la mujer. Antes de la revolución sexual la mujer tenía la llave en las relaciones con los hombres, pero gracias a la "liberación" que les trajo el feminismo, se la entregaron sin contrapartida alguna. Ahora que las mujeres ofrecen sus favores carnales sin exigir compromiso alguno, y que la misma noción de castidad es desconocida para las mujeres postmodernas, los hombres consiguen lo que quieren sin ninguna necesidad de casarse. Esto resulta en millones de niños concebidos fuera del matrimonio, o ilegítimamente, como decían antes. En España aún no se han visto las consecuencias de esta plaga, pero en el Reino Unido la mayoría de los nacimientos ocurren ya fuera del matrimonio, y en EEUU la situación es aún peor, sobre todo en la comunidad negra. La tasa de niños negros ilegítimos en EEUU ahora supera el 75%. Nacer fuera del matrimonio es una de las peores cosas que le puede pasar a un niño; conlleva precariedad emocional por la falta de disciplina paternal y el desequilibrio inherente en una familia monoparental; son más expuestos a abusos sexuales (estadísticamente la mayor situación de riesgo es vivir con las parejas de la madre), y el trauma por la falta de su padre le acompañará de por vida. No es de sorprender que la gran mayoría de los presos en las cárceles occidentales son hijos de madres solteras. Si en EEUU de verdad quisieran combatir la violencia y la delincuencia que asolan las comunidades negras, en vez de soltar tonterías sobre el racismo y la discriminación, empezarían por fortalecer el matrimonio, para que los niños nacieran en el seno de una familia estable.

Mentira nº 5: El feminismo ha logrado grandes avances para la mujer

Lo que ha conseguido el feminismo, lejos de "liberar" a la mujer, es esclavizarla. Los "avances" que suelen señalar los feministas van todos en detrimento de la felicidad de las mujeres. Veamos uno por uno estos falsos avances.

  1. El divorcio. El ideal del feminismo es que las mujeres sean autónomas, sin tener que depender para nada de los hombres. Para lograr este objetivo primero se legalizó y luego se facilitó al máximo el divorcio, que al principio era un proceso engorroso, porque había que demostrar infidelidad del otro cónyuge, pero que ahora es un mero trámite; uno se puede divorciar simplemente porque le da la gana, sin tener que aportar razón alguna. Esto quiere decir que si una mujer se cansa de su marido y le apetece probar otra cosa, no hay nada que legalmente le impide hacerlo. Conozco personalmente un caso así: la mujer, en plena crisis de los cuarenta, le dijo a su marido: "necesito un cambio radical en mi vida. Antes de que sea demasiado tarde, voy a intentar ser feliz con una vida diferente, así que adiós." El pobre hombre al que le había jurado fidelidad hasta la muerte, por un cambio en la ley, de pronto se encuentró solo, sin nada que objetar. Esto es como cambiar las reglas del juego una vez el partido ya está empezado. Si tiene que existir el divorcio, yo pienso que sería más justo que existieran dos formas de contrato matrimonial: un tipo para los novios que realmente se quieren y están dispuestos a seguir casados hasta la muerte, y otro tipo para los liberales que sólo se quieren lo suficiente para decirse "ya veremos lo que esto dura." De esta manera, se sabría si una boda es de verdad, o una boda de paripé. 
    Los feministas creen que han logrado algo grande con el divorcio. Sin embargo, es una espada de doble filo, porque los hombres no son tontos; al ver como se las gastan muchas mujeres, deciden que el matrimonio no es para ellos, y las mujeres "liberadas" por el divorcio finalmente se ven abocadas a la soltería. El divorcio es todo menos un avance, porque el concepto de autonomía personal que justifica el divorcio es contrario a la naturaleza del ser humano. Las mujeres no pueden vivir independientemente de los hombres. La familia existe precisamente porque nos necesitamos unos a otros. El ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios, está creado para la comunión con los demás, igual que en Dios existe comunión entre las tres personas de la Santísima Trinidad. La inspiración de este afán de autonomía es claramente diabólica. Satanás fue el primero en proclamar su autonomía de Dios, tan imbuido de sí mismo que se creía que no necesitaba nada de nadie. Las mujeres que han luchado por destruir el matrimonio cristiano sin duda acabarán en el mismo lugar que él.
  2. El aborto. El "derecho" de asesinar a sus hijos antes de nacer es para los feministas un gran avance social, que ha liberado a las mujeres de la carga de ser madres cuando no les conviene. No sirve de nada discutir con los feministas sobre el aborto, porque es un tema puramente emocional para ellos; han sido programados para reaccionar de una determinada forma cuando se mencionan algunas palabras clave, y el uso de la razón brilla por su ausencia en cualquier debate sobre el asunto. En vano les dirás, por ejemplo, que el ser humano en el seno de una mujer embarazada NO ES PARTE DE SU CUERPO, porque tiene un ADN distinto. En vano les dirás que la vida humana empieza en el momento de la concepción, por lo que cualquier procedimiento posterior que acabe con esa vida es MATAR. En vano les dirás que si una mujer no quiere cuidar de su hijo, hay muchas familias esperando para adoptar. En vano les dirás que un aborto tiene gravísimas consecuencias físicas, pscicológicas y espirituales sobre la mujer. Todo eso será en vano, porque el feminismo es una enfermedad que impide el correcto uso de la razón. Además, parece que los feministas no se dan cuenta de que el aborto es aprovechado por hombres sin escrúpulos que utilizan a las mujeres como objetos sexuales, para mantener su estilo de vida hedonista e irresponsable. En un país donde el aborto es legal, cuando una mujer queda embarazada tras una relación esporádica, si conoce el nombre del padre, cosa que a menudo no será el caso, éste sólo tendrá que pagarle por deshacerse del niño y así se lava las manos del problema. ¡Menuda liberación! Personalmente he conocido muchos casos en que la mujer va al abortorio presionada por su novio, que no quiere saber nada de del bebé. El aborto, más que una conquista para la mujer, es una trampa que la destruye. 
  3. El sufragio. En las democracias liberales modernas la mayoría del electorado son mujeres, por lo que los políticos se deshacen en esfuerzos por conseguir el voto femenino. Esto tiene ventajas e inconvenientes. Está demostrado que las mujeres son menos propensas a dejarse engañar por ideologías y teorías políticas abstractas, porque se guían por cosas más concretas, como lo que le viene bien a su familia. Por otro lado, suelen ser más manipulables por los demagogos, dado que se mueven más por los sentimientos que los hombres. Personalmente no creo que el sufragio femenino se pueda calificar de avance social, porque tampoco considero tal cosa el sufragio masculino. A mi juicio la democracia es solamente una forma más de gobernar, que en los últimos tiempos tampoco ha traído muy buenos frutos.

Mentira nº 6: El feminismo es un movimiento para la igualdad de los derechos entre hombres y mujeres.

El feminismo ha sido desde sus inicios una rama del marxismo. Es una ideología revolucionaria que busca la destrucción de la Cristiandad, y para lograr este objetivo ataca los dos pilares de la sociedad cristiana: la familia y la Iglesia. Si fuera un movimiento para la igualdad de derechos entre los sexos, no se entendería su inquina contra la Iglesia Católica, que tanto ha hecho para las mujeres a lo largo de la historia, y su sumisión frente al Islam, la gran fuerza opresora de la mujeres en el mundo. Además, la activista feminista más influyente de los años ´60 y ´70, Gloria Steinem, trabajó a las órdenes de la CIA. Esto no una estrambótica teoría mía; cuando en 1967 se publicó esta información, lejos de negarlo, Steinem se congratuló de haber conocido "a algunos liberales en el gobierno en aquellos tiempos con una visión a largo plazo." Tiene toda la razón, la élite que dirige el mundo tiene gente visionaria... para el mal. Los que dirigieron el movimiento feminista desde la sombra, subvirtiendo el orden natural de la familia a través de la guerra de sexos, siguieron a la perfección la hoja de ruta del revolucionario Antonio Gramsci, que hablaba de la "larga marcha" de las ideas marxistas hasta conquistar la hegemonía cultural. Que nadie se engañe, el feminismo tiene poco que ver con los derechos de las mujeres; es un cáncer que, si lo permitimos, destruirá el orden social cristiano.