Cristo de la Luz

Cristo de la Luz

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La censura

El otro día estuve hablando con un familiar sobre el Caudillo, Francisco Franco. Como regla general, lo que digo sobre el legado de este ejemplar líder católico no suele gustar. Hay una gran incapacidad para ver lo positivo en un régimen que los medios y la élite académica se han dedicado a demonizar durante 40 años. Quizás los que son algo inmunes a las mentiras que el Sistema propaga sobre el franquismo son los españoles mayores de 60 años, porque ellos han vivido en sus propias carnes la época en cuestión, y saben que no era como se pinta ahora. Aún no he conocido a una sola persona española de la tercera edad que hable mal de Franco, si no es descaradamente comunista o atea. La inmensa mayoría de personas mayores con las que he hablado, y he hablado con unas cuantas, porque me interesa el asunto, dicen que Franco fue un buen hombre que hizo lo que pudo para su país, y que aquellos tiempos tenían cosas buenas y malas, como cualquier época.

El otro día no fue una excepción a la regla. Me contestó el familiar: "¡pero si en los tiempos de Franco existía la censura!" Esta respuesta es típica de la mentalidad progre, que entiende que la censura es mala, porque hay que permitir que cada uno se exprima libremente. Argumentan que si Franco utilizaba la censura, un hecho innegable, significa que su régimen fue una total abominación, porque, para el liberal, un solo pecado contra el sacratísimo dogma de la libertad de expresión es suficiente para condenarse (aunque ni siquiera crean en el Infierno). En realidad, el derecho a la libertad de expresión es un falso derecho y los católicos que lo defienden se posicionan en contra del Magisterio de la Iglesia, como explicaré más adelante. Sin embargo, hay una ironía más profunda a la postura progre actual: hoy en día, en los países democráticos y liberales, también existe la censura. Por ello respondí: "En España ahora existe la censura. Si hablas en contra de la ideología de género o contra las perversiones sexuales, te pueden multar o hasta meter en la cárcel." La reacción a mi argumento fue simplemente la negación a aceptar la realidad: "No digas tonterías, a nadie le va a pasar nada por decir lo que piensa. No existe censura en España, ni en ningún país democrático."

Lo que le ha pasado este mes a Pío Moa por criticar lo que él llamó el totalitarismo de la ideología de género, demuestra que sí existe la censura en España. Puede parecer poca cosa cerrar una cuenta de Facebook, pero están todavía calentando motores. Las leyes a las que se refería D. Pío acaban de aprobarse. Empiezan cerrando tus cuentas en internet, como aviso a navegantes, y terminan metiéndote en la cárcel. Pero no suelen llegar tan lejos, porque la gente se acobarda enseguida. Basta hacer escarnio público con una figura prominente, y todo el mundo agacha la cabeza. Como ejemplo de ello, en 2008 multaron a una juez con 3000€ por criticar la ley de violencia de género. Un amigo juez, cuyo nombre no divulgaré por razones evidentes, me aseguró que dicha ley era anticonstitucional, porque establecía distintas penas para las mismas ofensas, en función del sexo del culpable, algo expresamente prohibido por la Constitución Española. Esto es más o menos lo que dijo públicamente la juez que fue multada. ¡No importa! Si criticas una ley de ingeniería social del Sistema eres un machista, facha, reaccionario, cavernícola, que odia a las mujeres, y mereces pudrirte en la cárcel.

Dentro de poco veremos muy posiblemente a un obispo en la cárcel en España, precisamente por ir en contra del lobby homosexualista. El candidato con más papeletas para este honor es sin duda Monseñor Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares. ¡Que me reserven una celda al lado suyo! Este hombre hace lo que deberían hacer todos los obispos del mundo: denunciar incansablemente el mal en el mundo y advertir a los fieles de los peligros que acechan. Es simplemente lo que hace un buen pastor. El Sistema espera que en cuanto metan a un obispo en vereda con un castigo ejemplar, los demás se comportarán. Por desgracia, creo que sus esperanzas están bien fundadas. La mayoría de los obispos españoles son hombres pusilánimes, a los que los aplausos del mundo, su carrera eclesiástica y las cuentas corrientes de su diócesis les importan más que las almas de sus fieles, por no hablar de la suya propia. Con amenazas creo que el Nuevo Orden Mundial conseguirá lo que quiere: hacernos tragar la ideología de género y pervertir a nuestros hijos.

Volviendo al falso derecho de la libertad de expresión, lo que pocos católicos saben es que la Iglesia, hasta el calamitoso Concilio Vaticano II, siempre ha condenado la idea de que cada uno es libre de pensar, decir y publicar lo que quiera. Esta idea relativamente moderna, de origen masónico, triunfó en Francia con la Revolución de 1789, y desde entonces ha calado muy hondo en todas las sociedades occidentales. Durante los casi dos siglos entre la Revolución y el mencionado Concilio, la Iglesia se mantuvo firme en su oposición a las ideas liberales, desde la condena fulminante de la Declaración de los Derechos del Hombre por Pío VI, apenas dos años después de su publicación, hasta Humani Generis de Pío XII en 1950. Los Papas del siglo XIX eran esencialmente antiliberales y con el fin de luchar contra las ideas emanadas de la Revolución Francesa, como el indiferentismo religioso, la separación entre Iglesia y Estado y el tema que nos ocupa, escribieron una sucesión de encíclicas contrarrevolucionarias, entre las que destacan las de Gregorio XVI, Pío IX y León XIII.

Gregorio XVI escribió en Mirari vos de 1834 que la libertad de imprenta era una doctrina "nunca suficientemente condenada". Haciendo un repaso al Magisterio de la Iglesia reafirmó que el error no tiene derechos. Citó la célebre frase de San Agustín: ¡Qué peor muerte para el alma que la libertad del error! En éstos términos tan contundentes condenó Gregorio XVI la libertad de expresión:
Hay, sin embargo, ¡oh dolor!, quienes llevan su osadía a tal grado que aseguran, con insistencia, que este aluvión de errores esparcido por todas partes está compensado por algún que otro libro, que en medio de tantos errores se publica para defender la causa de la religión. Es de todo punto ilícito, condenado además por todo derecho, hacer un mal cierto y mayor a sabiendas, porque haya esperanza de un pequeño bien que de aquel resulte. ¿Por ventura dirá alguno que se pueden y deben esparcir libremente activos venenos, venderlos públicamente y darlos a beber, porque  existe un antídoto y alguna vez ocurre que el que lo usa haya sido salvado de la muerte?
El Papa Pío IX
Pío IX escribió su famoso Syllabus de 1864 para condenar los errores liberales, incluido la libertad de expresión:
Es falso que la libertad civil de cultos y la facultad plena, otorgada a todos, de manifestar abierta y públicamente las opiniones y pensamientos sin excepción alguna conduzcan con mayor facilidad a los pueblos a la corrupción de las costumbres y de las inteligencias y propaguen la peste del indiferentismo. (Error condenado nº 79)
León XIII escribió esto en Libertas praestantimum (1888) respecto al falso derecho de la libertad de expresión:
Existe el derecho de propagar en la sociedad, con libertad y prudencia, todo lo verdadero y todo lo virtuoso para que pueda participar de las ventajas de la verdad y del bien el mayor número posible de ciudadanos. Pero las opiniones falsas, máxima dolencia mortal del entendimiento humano, y los vicios corruptores del espíritu y de la moral pública deben ser reprimidos por el poder público para impedir su paulatina propagación, dañosa en extremo para la misma sociedad. Los errores de los intelectuales depravados ejercen sobre las masas una verdadera tiranía y deben ser reprimidos por la ley con la misma energía que otro cualquier delito inferido con violencia a los débiles.
Podría poner muchos otros ejemplos, pero el lector interesado puede encontrar fácilmente todas las encíclicas papales de esta época en internet.

Es de sentido común que si existe la Verdad y esa Verdad puede ser conocida, el error no tiene lugar legítimo en la sociedad, y las autoridades públicas, además de los individuos, deben hacer todo lo posible para promover la Verdad y reprimir el error. El problema es que los liberales y modernistas, por definición, no creen en la Verdad, o dicen que, si existe, la inteligencia humana no es capaz de conocerla. Esto es una herejía. Los católicos sabemos que sí existe la Verdad y que Dios nos la ha comunicado, primero a través de los patriarcas y profetas, y en los últimos tiempos a través de Su Hijo Jesucristo. La Iglesia Católica custodia y enseña esa Verdad, para que todos los hombres puedan conocerla y a través de ella salvar su alma. El hombre ha sido dotado por Dios de inteligencia para poder discernir entre la Verdad y el error, por lo que nadie tiene excusa. Por esta razón, cuando se trata de la Verdad, un católico NO PUEDE ACEPTAR LAS PREMISAS LIBERALES. Por desgracia, muchos católicos han admitido los falsos derechos liberales, sin darse cuenta de que están fundamentados en graves errores, que son completamente incompatibles con la fe católica.


Los estados católicos, desde Carlomagno hasta Francisco Franco, siempre han prohibido la difusión de libros contrarios a la fe y la moral pública. Según Gregorio XVI, los mismos apóstoles quemaban libros heréticos, y así lo ha hecho la Iglesia durante casi 2000 años, hasta que Pablo VI, de infeliz memoria, decidió eliminar el Índice de libros prohibidos. En España durante el franquismo, la pornografía estaba prohibida, y los viciosos que deseaban ver películas guarras solían "peregrinar" hasta Perpiñán, ciudad francesa cerca de la frontera española. En aquellos tiempos en los kioscos hubiera sido impensable encontrar revistas con señoritas desnudas en la portada. Sin embargo, hoy en día vemos eso en vallas publicitarias gigantes por doquier. Durante el franquismo los medios de comunicación tenían mucho cuidado de difundir ideas contrarias a la fe católica y las buenas costumbres, porque sabían que el régimen les vigilaba y que les esperaría un severo correctivo en caso de infringir las normas de la censura.

Siempre he pensado que hay que imaginar que un país es como una gran familia. El jefe de estado es como el padre de todos los ciudadanos, y por ende tiene obligaciones similares a cualquier padre de familia. Un buen padre no deja que sus hijos lean, oigan y vean cualquier cosa, porque sabe que la mentira y el vicio pueden echar a perder su alma, sino que elige cuidadosamente lo que considera bueno para ellos y desecha lo que considera malo. Digo que esto es lo que hace un BUEN padre, porque hay muchos que no lo hacen. Recuerdo una reunión de padres en que una maestra nos dijo: "da igual lo que lean sus hijos, con tal de que lean." Le tenía que haber preguntado si daba igual también lo que comieran, con tal de que comieran. Desde la perspectiva católica, la censura es algo imprescindible en la tarea de los padres y también es esencial en la tarea del gobernante.

He explicado porqué en principio estoy a favor de la censura. El dilema no es censura sí - censura no. Todos los regímenes, desde los estados católicos hasta los regímenes comunistas, la usan en cierto grado para mantener un mínimo de homogeneidad cultural. El dilema es QUÉ TIPO DE CENSURA. Si lo que se censura es el error y el vicio, como se hacía en España bajo Franco, es un ejemplo de buen uso de la censura, algo conforme al Magisterio y la práctica bimilenaria de la Iglesia, a lo que ningún católico puede objetar. En cambio, si la censura se utiliza para acallar la Verdad y el bien, como se hace hoy en día en España, es el colmo de la perversidad. En este caso sería preferible que no existiera ningún filtro en absoluto, porque así al menos la Verdad y el error, el bien y el mal, estarían en igualdad de condiciones.

"Primero impide a los que enseñan el error y después impide que otros hagan caso a los que enseñan el error."
¿Cuál es la situación actual en las democracias liberales? Ahora, en nombre de la libertad de expresión, se permite mentir descaradamente a todo quisque. Apenas hay depravación que no recibe publicidad; no existe límite al mal gusto, a la cutrez en los medios; ideas perniciosas, desde el marxismo hasta la ideología de género, no sólo se permiten, sino que se promueven con ahínco. Como colmo de la impiedad, la blasfemia se erige como un "derecho humano". A la vez que el error y el mal tienen campo libre para envenenar las almas de los ciudadanos, se silencia la Verdad. Pongo varios ejemplos concretos:

  • Está bien visto hacer campaña a favor del aborto libre, como un "derecho de la mujer", pero si alguien enseña en público imágenes reales de mujeres que ejercen tan fabuloso derecho, es culpable de un delito penado con multas cuantiosas.
  • En clase de biología en los colegios (públicos y privados) está terminantemente prohibido enseñar que el hombre fue creado directamente por Dios, como nos dicen las Escrituras y siempre han creído los católicos.
  • Está permitido blasfemar contra Jesucristo, Su Santísima Madre, todos los santos y la Iglesia, pero si alguien osa cuestionar ciertos datos históricos relativos a nuestros "hermanos mayores en la fe", se encontrará pronto en la cárcel. Ya lo dijo Voltaire: "Si quieres saber quien te gobierna, pregúntate a quien no puedes criticar." 
  • Como ya he explicado, la promoción de perversiones sexuales está a la orden del día, pero si alguien habla en contra del poderoso lobby gay, sin duda tendrá represalias.  
  • En clase de religión católica se podrá hablar de muchas trivialidades y contar historias bíblicas, pero jamás se podrá pronunciar el dogma de fe "fuera de la Iglesia no hay salvación".
En resumen, la censura es absolutamente necesaria, tanto a nivel familiar como social, y la enseñanza tradicional de la Iglesia es inequívoca al condenar el falso derecho a la expresión. En las sociedades occidentales hoy en día sí existe la censura, aunque los mandatarios no lo reconocen. La censura que existe es el peor tipo; silencia la verdad y el bien para favorecer la mentira y el vicio. Así que si alguien critica a Franco por usar la censura, hay que responder de la siguiente manera: 
Franco ejerció la censura para combatir el error y el vicio. Ahora se ejerce para combatir la Verdad y el bien. Elija Ud. qué tipo de censura prefiere. Y si dice que no quiere censura de ningún tipo es Ud un necio. De la misma manera que ningún padre permite que sus hijos se expongan a cualquier porquería en la televisión, los gobernantes tienen la obligación de proteger la moral pública con una censura sensata, y eliminar mensajes que dañan las almas de los ciudadanos.

jueves, 28 de julio de 2016

¿Por qué ya no se casa la gente?

Hace pocos años leí una estadística que me sorprendió. En el Reino Unido, por primera vez en décadas, el número de divorcios anuales está cayendo, y de manera bastante significativa. Pero cuidado, no es oro todo lo que reluce. Resulta que caen los divorcios porque ya casi nadie se casa. Los nacimientos de niños ilegítimos (fuera del matrimonio) han aumentado de forma espectacular, desde un 18 % en el año 1980 hasta un 50% en el 2016. Es decir, desde este año la mayoría de niños nacerán fuera del matrimonio. ¿Pero alguien se extraña? Hoy en día, con los divorcios express, es literalmente más fácil romper tu matrimonio que cambiarte de compañía de teléfono. Ahora hay bufetes de abogados que se anuncian en internet, que te solucionan el trámite EN UN MES por 350€. Si te cambias de compañía antes de finalizar el periodo de permanencia establecido en tu contrato de teléfono, tienes que pagar una penalización económica; mientras que si uno de los dos esposos comete adulterio, tras jurarse públicamente fidelidad mutua, no hay ninguna repercusión legal. Es el llamado "divorcio sin culpa". A un juez le da lo mismo que tu mujer te haya puesto los cuernos. Puede perfectamente otorgarle la custodia de tus hijos, que es lo más común. Conozco personalmente el caso de una mujer que se divorció simplemente porque se cansó de su marido, y que ahora recibe la pensión alimenticia para los hijos, y hasta vive EN LA CASA DE SU MARIDO con su nuevo novio. El marido se ha tenido que buscar un piso de alquiler, y ahora malvive con medio sueldo, sin mujer y viendo a sus hijos los fines de semana alternos.

Es cierto que las mujeres están menos orientadas hacía la familia que antaño. El feminismo les ha inculcado la idea de que tienen que competir con los hombres en el mercado de trabajo, que quedarse en casa para cuidar de su familia es sinónimo de ser una fracasada, y que casarse es sólo una opción más. No obstante creo que el gran escollo al matrimonio ahora es el comportamiento de los hombres. Pienso que muchísimas mujeres se casarían si encontraran hombres dispuestos a llevarlas al altar. Tras la anécdota que acabo contar no es difícil averiguar porqué los hombres han optado por no casarse. Es muy sencillo. ¿Qué le ofrece hoy el matrimonio a un hombre? Los hombres hemos constatado que ahora, en el plano económico y social, el matrimonio exige muchas renuncias a cambio de muy pocos beneficios. Si a esto añadimos el alto riesgo de que todo acabe en divorcio, con su altísimo coste emocional y económico para el varón, hay que concluir que el comportamiento de los hombres es muy lógico. No somos masoquistas. Vemos lo que hay, como viven los solteros y como viven los casados, y elegimos en consecuencia.


Yo me casé con 22 años, porque tenía convicciones religiosas. De no haber tenido fe estoy seguro que nunca me hubiera casado. Hubiera hecho lo que hicieron la mayoría de mi generación: disfrutar de la vida de soltero (fornicación, fiestas, con pocas o nulas responsabilidades), y vivir a costa de mis padres. Tenía claro que la fornicación y el concubinato eran pecados muy graves, y para mí nunca fueron una opción. Sin embargo, para el típico joven europeo de hoy, tras 50 años de catequesis descafeinada y la moral de situación emanada del Vaticano, pocos son los que se privan del disfrute carnal, a pesar de no tener intenciones de "formalizar su relación". Volviendo a la estadística que di al principio, si los británicos somos en general irreligiosos (hablo de los autóctonos, no de los indios, pakistaníes, africanos, caribeños y demás inmigrantes que legalmente son británicos también), es inevitable que hoy en día el matrimonio esté en caída libre. Si nos olvidamos por un momento de la dimensión religiosa, el matrimonio se ha convertido en una propuesta muy poco atractiva para el hombre británico (y europeo diría) de hoy.

Veamos, ¿cómo representa nuestra cultura al hombre casado hoy en día? Los medios de comunicación de masas suelen pintar al hombre casado como un objeto de burla. El casado es un pobre "pringao", mientras que el soltero es atractivo, inteligente, guay. No hay más que ver las series televisivas, que tanto influyen en las mentes de las generaciones jóvenes. En Family Guy (Padre de Familia), Los Simpson, y otros de su estilo, el marido es el más tonto de la familia, el miembro con menos cualidades morales, del que todo el mundo se ríe. Hace unos 50 años esto no era así. No hay más que ver como las películas de entonces enaltecían al padre de familia. Por supuesto que ya había empezado Hollywood a minar los valores cristianos, y no podemos decir que todo lo que hubo en los años ´50 fue trigo limpio. Sin embargo, en esa época, a diferencia de nuestro tiempo, lo bueno aún abundaba en la industria cinematográfica. Podría poner como ejemplos positivos las siguientes películas, que en su día obtuvieron gran éxito: It´s a Wonderful Life Swiss Family Robinson,

Hasta hace no mucho, la cultura occidental otorgaba la posición de máximo respeto al marido y padre de familia. Un hombre soltero y sin hijos apenas se tenía en cuenta para ciertas cosas de la vida social, porque casarse y tener hijos era considerado como un rito de paso hacía el mundo de los adultos, un signo de prestigio. Dentro y fuera de la familia se respetaba al hombre casado. Prueba de ello es que no se concebía a un representante político que no estuviera casado. El lector podrá repasar las listas de ministros, gobernadores, senadores y presidentes en el mundo occidental antes de la "revolución sexual" de los años ´60; verá que un hombre soltero no podía aspirar a un puesto de poder en la política, porque socialmente se confiaba más en los hombres de familia que en los solteros.

Tras varias décadas de feminismo, se les ha inculcado a los hombres un deprimente complejo de inferioridad, la idea de que para ser mejores personas tienen que ser menos masculinos. Los hombres modernos se han "estrogenizado". Todos los valores femeninos son ensalzados: la sensibilidad, la empatía, la dulzura, etc.; mientras los valores masculinos, como el valor, la fuerza, el honor y el sacrificio, son olvidados, cuando no ridiculizados. Una consecuencia evidente de esta estrogenización de los hombres es la epidemia de homosexualidad que padece Occidente. Otra consecuencia, menos evidente pero igualmente dañina, es la vulnerabilidad actual de las mujeres europeas. Los hombres han aprendido a comportarse como si fueran mujeres. Han sido adoctrinados en el pacifismo,- desde el parvulario se les ha dicho que la violencia es el último recurso de los incompetentes. Ahora saben hablar de sus sentimientos, pero no tienen ni idea de cómo dar un puñetazo.

El problema de este pacifismo buenista es que los invasores musulmanes no están estrogenizados como los occidentales. Ellos no entienden de teorías feministas, ni les interesan lo más mínimo. Ante los bárbaros sólo funciona la fuerza. Un buen ejemplo de ello fue lo que ocurrió el 31 de diciembre de 2015 en Colonia, Alemania. Ante el acoso de mujeres alemanas por parte de miles de hombres musulmanes, ¿qué hicieron los hombres alemanes? En el mejor de los casos, grabar los incidentes con su móvil. En un país normal, los hombres hubieran reaccionado de forma contundente, y no estoy hablando de diálogo o enriquecimiento multicultural con los acosadores. En un país normal, estos musulmanes hubieran vuelto a casa cojeando, con la cara hinchada.

Se puede pensar que esto tiene poco que ver con las razones por las que la gente ya no se casa. Sin embargo, yo creo que tiene todo que ver. La naturaleza tiene un orden, y cuando ese orden se trastoca todo empieza a fallar. Los hombres ya no se comportan como hombres, y las mujeres ya no se comportan como mujeres. ¿Cómo no va a repercutir esto sobre la institución del matrimonio? En mi opinión, el valor masculino por antonomasia es el sacrificio. No hay motivación tan poderosa para un hombre como sacrificarse por los suyos. A lo largo de la Historia se ha visto como los hombres han dejado su familia y su tierra para ir a luchar por la preservación de su patria. Para destruir el patriarcado, el ataque del feminismo se ha centrado en la disposición natural del hombre de sacrificarse por los suyos, sobre todo en las fuerzas armadas, que han sido casi desmanteladas donde el feminismo ha arraigado. Hasta las fuerzas del orden han sido feminizadas; ahora tienen que dialogar con los criminales. Me han dicho varios policías españoles que llevan la pistola de adorno, porque en la práctica tienen prohibido su uso; tienen que esperar a que les disparen antes de abrir fuego, y lo normal es que ya estén muertos cuando llegue el momento de poder responder. Todo esto va en detrimento de la seguridad ciudadana y la justicia, y en pro de los delincuentes, pero a las feministas no les parece importar, mientras consiguen "amariconear" a la mayoría de hombres.

El sacrificio es además el núcleo de nuestra religión católica: Dios Mismo se hizo hombre para sacrificarse por nosotros en la Cruz. La vida de Jesucristo, el hombre perfecto, se puede resumir en una palabra: sacrificio. En cada Santa Misa se actualiza el Santo Sacrificio que el sacerdote ofrece por el perdón de los pecados. Esto se ha intentado ocultar con la Misa nueva, el Novus Ordo Missae, porque ni siquiera nuestra religión está a salvo del feminismo. En lugar de hablar de sacrificio, se habla de un banquete o una celebración de los fieles. Se ha oscurecido deliberadamente los elementos sacrificiales en la liturgia, para poner el acento sobre la unión de los asistentes o la alegría de la Resurrección. Esto es lo que el Cardenal Heenan llamó la feminización de la liturgia. Dijo esto el cardenal inglés al colegio cardenalicio en el Vaticano tras la primera Misa experimental del Novus Ordo de 1967:
En casa ... asisten con regularidad a la Misa padres de familia y hombres jóvenes. En caso de ofrecerles el tipo de ceremonia que presenciamos ayer, nos encontraríamos con una congregación de mujeres y niños.
¿Quién se atrevería a negar que su advertencia se ha cumplido? La nueva Misa en general no atrae a los hombres, y el resultado de la deserción de sus deberes religiosos de la gran mayoría de los hombres es nada menos que la muerte de Occidente.

Si queremos salvar el matrimonio para Occidente, necesariamente debemos recuperar el valor del sacrificio. Los hombres tienen que educarse en el sacrificio, vivir diariamente el sacrificio, porque el matrimonio es esencialmente un sacrificio. Es renunciar a muchas cosas que nos apetecen por un bien mayor. Es estar dispuesto a entregar nuestra vida por la mujer y los hijos. Según las estadísticas, muy bien explicadas en este vídeo, los hombres que no se casan nunca ganan menos dinero y consiguen menos puestos de responsabilidad. Se toman más vacaciones y se ponen enfermos con más frecuencia. Los hombres casados dejan de pensar exclusivamente en su propio interés para pensar en el bien de su familia. Se vuelven más responsables y más trabajadores. Si a los dirigentes políticos realmente les interesara el futuro de sus países, incentivarían a los hombres a casarse. Podrían empezar por derrogar las leyes que permiten el divorcio, que casi siempre discrimina contra los hombres. Luego podrían reformar el sistema de impuestos, para que los solteros pagasen mucho más que los casados. Es justo que los que se sacrifican sean recompensados. No obstante, eso no sería más que la punta del iceberg.

viernes, 24 de junio de 2016

Reflexiones sobre el Brexit


Hace mucho, mucho tiempo que la política no me daba una alegría como me dio el triunfo del Brexit en el referendum celebrado ayer en el Reino Unido. Para ser sincero no creía que fuera posible un resultado favorable a la salida de la Unión Europea. Ví el empeño que pusieron en convencer a la población de que el Brexit sería una hecatombe para el país y un regreso a la edad de bronce; todos a una, los medios de comunicación del "establishment", las grandes corporaciones, los financieros multimillonarios como George Soros y los famosos de turno como el metrosexual, David Beckham.  Estoy aliviado y muy orgulloso de mi gente, que en su mayoría ha desoído a los catastrofistas del Nuevo Orden Mundial, y ha votado para recuperar la soberanía del país.

Ha sido muy reñido, pero finalmente un 52% de los votos han sido para la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Esto supone un enorme revulsivo para todos las personas de bien en Europa, todas las personas que aman su país y quieren preservar su identidad cultural, frente al globalismo y el multiculturalismo. Es bastante posible que el resultado provoque un efecto dominó. Otros países que están desencantados con la UE, como Hungría y Polonia, podrían convocar un referendum similiar. Los partidos patriotas verán en el Brexit una bocanada de oxígeno, una señal de que algo está cambiando. La gente se está despertando. Hay dos modelos políticos en juego; uno lo representa la UE, una macro-burocracia, donde unos hombres grises deciden sobre el futuro de países y regiones cuyos nombres ni siquiera saben pronunciar; el otro es la sobernía nacional, donde cada país decide por sí mismo.

Es curioso como yo, que tengo tan poca fe en la democracia, he defendido el derecho del pueblo del Reino Unido a decidir sobre su pertenencia a la UE; mientras que otros, que se autoproclaman demócratas, han puesto todo tipo de trabas al referendum. Una persona pro-europea me objetó literalmente: "No creo que el pueblo británico tenga la suficiente formación como para poder decidir sobre una cuestión semejante." Al preguntarle si creía en la democracia, me respondió con un "sí" rotundo, a lo cual le dije que en eso precisamente consistía la democracia, en consultar al pueblo. Es la misma cantinela de siempre: democracia sí, pero cuando yo digo. Y si se decide algo contrario a lo que quiere la élite globalista, como, por poner un par de ejemplos, cuando Crimea decidió en referendum anexionarse con Rusia, o cuando los griegos votaron por rechazar las condiciones del rescate de la UE, ya no hay democracia que valga. La élite le dice a los pueblos: "podéis decidir lo que queráis, siempre que nosotros estemos de acuerdo."

Yo me considero europeo, y eso no cambiará. El Reino Unido tampoco va a desaparecer del mapa por salirse de la UE. No hay que confundir Europa con la UE. Europa, como entidad histórico, cultural y religioso, existe desde el reinado de Carlomagno; es decir, desde hace unos 1200 años. La UE existe en su estado actual desde 1992. La UE es un régimen político, que por cierto tiene muy poco de democrático, pero Europa es mucho más. Es historia, es cultura, y para mí es la idea que queda aún de la Cristiandad: muchos pueblos unidos bajo la bandera de Jesucristo. La UE es un régimen no sólo ateo sino APÓSTATA. Su Constitución se hizo de espaldas a los ciudadanos europeos. Se negaron tajantemente a introducir en ella una mínima referencia a las raíces cristianas de Europa. Promueven la invasión musulmana de Europa, con el fin de destruir cualquier vestigio de fe cristiana en el continente. La UE es una fuerza para el mal que difunde todo tipo de aberraciones, como el aborto y la homosexualidad. Es una pieza importante en el Nuevo Orden Mundial que se está construyendo.

Por todos estos motivos doy gracias a Dios de que POR FIN un país se ha alzado y ha dicho "NO" a este régimen tiránico y anticristiano. Que sea mi propio país me llena de orgullo.

martes, 14 de junio de 2016

Ritual Satánico ante Mandatarios Europeos

De vez en cuando ocurren cosas trascendentes que apenas reciben atención en los medios de comunicación de masas, o si se habla de ellas es para confundir más que para informar. Un ejemplo de esto es lo que ocurrió el pasado miércoles 1 de junio, en la ceremonia de apertura del túnel más largo del mundo, el Gotthard Base Tunnel. Esta obra faraónica recorre 57 kilómetros debajo de los alpes suizos, ha tardado 17 años en construirse y ha costado más de 10.000 millones de euros. Como es natural, los líderes europeos más importantes estuvieron presentes en el evento; entre otros, Ángela Merkel, Canciller de Alemania, François Hollande, Presidente de Francia, y Matteo Renzi, Presidente de Italia. Hasta aquí todo normal.

Lo extraordinario fue el contenido de la ceremonia en sí. Los medios de comunicación del sistema se han limitado a comentar sobre "aspectos bizarros" de la misma, como si no tuvieran ni idea de lo que pasaba. La noticia en la página web de la BBC decía "nosotros tampoco sabemos de qué iba esto". ¡MENTIRA! Claro que sabían. Cualquiera con dos dedos de frente que vea ese espectáculo espantoso, sabe perfectamente que se trata de un ritual satánico. Lo significativo es que se hiciera delante de los principales líderes europeos, con una audiencia televisiva millonaria; todo para escenificar el poder del "Príncipe de este mundo".

Propongo que los que no han oído nada de esto o los escépticos que piensan que estoy exagerando, entren en Youtube y vean algunos vídeos; que cada uno vea con sus propios ojos de lo que hablo. Resumo algunos episodios de la ceremonia.

Todo se puede entender como una mofa blasfema a la Santa Misa. Primero el "Introito". Salen del túnel en procesión un grupo de trabajadores que parecen zombis, en estado de trance.


Luego, en lugar del Confiteor, donde se pide perdón a Dios, se afirman en su pecado. Entran otros en un vagón, vestidos con ropa interior blanco, que empiezan a manosearse de forma lasciva.


En otro vagón aparece un hombre lleno de rabia que da golpes con sus cadenas a todo lo que le rodea. ¿Será una representación de Satanás, encadenado por Dios, pero que está a punto de ser soltado, para desatar la terrible persecución que nos espera antes de la Segunda Venida?

Justo cuando parecía que no podía empeorar, entra sobre una cuerda una especie de "ángel" andrógeno; una mujer con el torso desnudo, con una máscara gigante de bebé y alas blancas. Una cosa digna de cualquier película de terror. Es el himno de Gloria al Ángel Caído.


En el Ofertorio varios personajes, vestidos a cual más raro, presentan sus dones al ángel. Llaman la atención una calavera de cabra y UN CORDERO MUERTO. Pero claro, la BBC no tendrá ni idea de qué va eso.



El clímax de la ceremonia, el Cánon, es la entrada en escena de un hombre vestido de cabra, representando a Baphomet, el Demonio. Da unos cuantos chillidos, simula actos sexuales con los demás figurantes, y éstos se arrodillan delante de él en un acto de adoración.


La ceremonia posterior  para el gran público se llevó a cabo al aire libre y fue más espeluznante aún si cabe. Se proyectaron imágenes en una pantalla gigante detrás del escenario, y como siempre en estos rituales aparecieron los símbolos satánicos a los que nos están acostumbrando:
  • El ojo de Horus que todo lo ve, símbolo masónico por excelencia

  • Un árbol con las ramas hacía abajo, simbolizando una cruz invertida
  • Escarabajos verdes, que en la mitología egipcia simbolizan la resurrección

Todo esto es para preocuparse. Es evidente que por encima de la casta política que todos conocemos por los telediarios, hay una élite en la sombra que tiene como misión encumbrar al Demonio. Antes lo hacían de manera más discreta, con indirectas que pocos entenderían. Sin embargo, ahora ya no se esconden. A plena luz  del día realizan un ritual satánico y todos aplauden. Hay que prepararse para lo peor. Hagamos penitencia. Recemos.

domingo, 12 de junio de 2016

La Enfermedad del Panda


Dicen los zoólogos que los pandas en cautividad, por una razón desconocida, suelen perder el impulso reproductivo. Todos hemos visto imágenes de estos animales, tan tiernos que parecen peluches, sentados detrás de barrotes, sin ganas de hacer nada. Parece que no hacen otra cosa que esperar pacientemente la muerte. La situación de los osos panda, al borde de la extinción y negándose a propagar la especie, es una buena metáfora para el hombre occidental poscristiano.

Según los expertos, para que la población de un país desarrollado se mantenga estable, hace falta que cada mujer tenga como media 2,1 hijos. Antes esta cifra era bastante más alta, debido sobre todo a una mayor mortandad infantil. Ahora, gracias a los avances en medicina, higiene y alimentación, es más fácil que nunca conseguir una tasa de natalidad que asegure el relevo generacional en los países desarrollados. Sin embargo, desde hace unos 40 años las mujeres europeas no llegan a esa cifra mágica de 2,1, y como consecuencia la población autóctona está en rápida disminución. Este fenómeno, la desaparición VOLUNTARIA de la raza europea, la podríamos denominar la enfermedad del panda.

Los inmigrantes de países del llamado "tercer mundo" no padecen la enfermedad del panda. Ellos sí se multiplican a un buen ritmo. De hecho, es debido a ellos que la tasa de natalidad en Europa no es del todo calamitosa, porque los bebés nacidos de inmigrantes maquillan la realidad. Se ha especulado mucho sobre este fenómeno. ¿Por qué las mujeres europeas no quieren tener hijos, mientras que las de otros continentes sí? La cuestión es compleja y sin duda hay múltiples razones. Yo sólo aportaré algunas reflexiones; no soy un experto, tan sólo una persona preocupada por el futuro de su gente.

Lo primero que se me ocurre es que algo natural se ha vuelto muy complicado, y esto suele ser un desincentivo. Por ejemplo, si mañana el gobierno decidiera que para subirse a los columpios en los parques públicos los niños tenían que solicitar un permiso al Ministerio del Interior, vaticino que el uso que hicieran de ellos disminuiría sensiblemente. Antaño tener hijos era tan natural como respirar y dormir. Pero ahora no. Ahora las mujeres se lo piensan, se lo repiensan, y se lo vuelven a pensar. No es que se abstengan de mantener relaciones sexuales con hombres. ¡Hasta allí podíamos llegar! El problema es que, en la mentalidad de la generación en edad fértil, se ha disociado completamente el sexo de la procreación.

Hace no tanto tiempo, cuando una chica se acostaba con un chico, sin estar casada, sabía a lo que se exponía. Sabía que si quedaba embarazada había que casarse o criar al niño en solitario, soportando además el estigma social que conllevaba. Ahora existen todo tipo de salvaguardias, desde los métodos anticonceptivos hasta el aborto. Una chica puede ser más promiscua que la Dolores [1], sin el "peligro" de tener hijos. Por ende, el instinto sexual natural entre chicos y chicas por sí solo ya no sirve para la reproducción. Es común ahora en Europa que las mujeres, tras 15 o 20 años de desenfreno sexual con diversas "parejas esporádicas", llegan a los 40 años de edad y empiezan a plantearse el tener descendencia. Como la mayoría están cansadas de hombres y han visto de todo, muchas deciden tener hijos, prescindiendo de un padre, al menos en el sentido normal. Se inseminan en un laboratorio y realizan su "sueño" de ser madres. ¡Con lo sencillo que era antes!

Antes, a los 15 años una chica se presentaba en sociedad, haciendo saber que estaba disponible para el matrimonio. Los hombres la cortejaban y el que era del agrado de la chica y su familia terminaba llevándola al altar. Lo normal era que poco después de volver del viaje de novios, la recién casada se enteraba de que estaba en estado de buena esperanza (no es casualidad que ya no se habla así), y a partir de allí traía al mundo a todos los hijos que, mediante la unión conyugal, Dios le quería dar. A la misma edad en que las chicas empezaban a fijarse en los chicos, era cuando tenían que buscarse novio. La palabra "novio" se ha desvalorado mucho últimamente, pero antes se refería a un hombre con quien tenías intención de casarte, no lo que significa ahora: uno con quien se "pasa el rato", y luego ya se verá. Era algo muy natural; cuando se despertaba la atracción instintiva hacía el otro sexo, se buscaba la persona idónea, y se unía con ella en matrimonio para formar una familia.

Recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños, muy a menudo las chicas adolescentes se paraban a decirles cosas o a hacerles carantoñas. Se notaba que tenían el instinto maternal muy fuerte a esa edad. Ahora se repite mucho que reprimirse es malo, que hay que dar rienda suelta a tus instintos. Sin embargo, a ese instinto en concreto sí se reprime. Está muy mal visto que una chica de 16 años quede embarazada, cuando biológicamente es de lo más natural. Claro que hay factores que dificultan ser madre a una edad temprana: los estudios, lo cara que está la vida, etc. Sólo digo que habría que replantearse como está montada nuestra sociedad. ¿No podríamos hacer algo para favorecer la maternidad temprana para nuestras hijas? ¿Realmente queremos que sean madres primerizas a una edad en que podrían ser abuelas?

Ahora se habla mucho de ser natural, de ser ecológico. Miles de productos alimentarios llevan el eslogan "sólo ingredientes naturales", "100% ecológico", pero en realidad la vida moderna es lo menos natural y lo menos ecológico que existe, sobre todo en relación a este tema. Los hippies, que se llenan la boca con la ecología, la vuelta a la tierra, bla, bla, bla, no conciben las relaciones sexuales sin plásticos, químicos u otros artilugios de por medio. Si tan de moda está lo ecológico hoy en día, habría que promover el SEXO ECOLÓGICO, al estilo tradicional. Fuera gomitas, píldoras y demás porquerías. El sexo ecológico es lo más barato, lo más seguro, lo más saludable y lo más sostenible.

Otra cosa que ha cambiado drásticamente es la actitud social hacía el matrimonio y la maternidad. Antes, si una chica rozaba los 25 años y aún estaba sin novio, se decía que estaría toda su vida vistiendo santos. Era extraño que una chica con mayoría de edad no quisiera casarse, excepto si tenía vocación y se metía a monja (otra cosa que por desgracia va camino a la extinción). Olvidando por un momento que la mayoría de chicas modernas no tendrían ni la más remota idea de cómo vestir un santo, ahora se considera lo más normal del mundo que una chica de treinta y pico años se pasa la vida fornicando con uno distinto cada fin de semana, sin perspectiva alguna de matrimonio. Sinceramente me dan pena las chicas que malgastan su juventud en el vicio, esperando a ser viejas para tener hijos, si es que no se les ha pasado el arroz cuando lo intentan. Se dice popularmente que "hay que vivir la vida" antes de sentar la cabeza y tener hijos. ¡Lástima de sociedad si lo que se entiende hoy por "vivir la vida" es revolcarse en el pecado! La vida de verdad no está allí, sino en la entrega generosa a la familia. Dijo Nuestro Señor: "Si el grano de trigo no muere en la tierra es imposible que nazca fruto." (Juan 12:24) Lo estamos viendo. ¿Cuál es el fruto de tanta inmoralidad sexual? La esterilidad más absoluta. Los que tanto se afanan en "vivir la vida" se olvidan de que antes tienen que DAR LA VIDA. También dijo Nuestro Señor: "El que busca salvar su vida, la perderá; mas el que pierde su vida por mi causa, la ganará" (Mateo 16:25)

La enfermedad del panda tendrá consecuencias desastrosas para Europa a medio-largo plazo. La demografía, el estudio de las poblaciones, es simplemente cuestión de matemáticas, y los números no mienten. Ya hay 30 millones de musulmanes en la UE. Sin contar con la entrada de ningún inmigrante más (algo totalmente irreal), según las tendencias actuales, dentro de 40 años LA MITAD de la población de Europa occidental será musulmana. Parece que Europa ha perdido la voluntad de seguir viviendo. En lugar de luchar por su supervivencia, ha optado por bajar los brazos y esperar el final. No tardará mucho en venir.

Por último, creo que la causa de esta enfermedad es un problema espiritual. Europa ha perdido la fe. Antaño Europa se conocía como la Cristiandad, con todos sus reinos bajo la autoridad del Papa. Hace mucho que eso es historia. Pero lo que es bastante reciente es la apostasía en masa de los ciudadanos europeos. Por poner tan sólo un ejemplo, ahora en Inglaterra más personas acuden a las mezquitas los viernes que a las iglesias los domingos. Ahora, debido a esa apostasía, tenemos una Unión Europea que no es más que un brazo de Satanás para extender su Nuevo Orden Mundial. Una unión sin moral, sin verdad, sin Dios. La UE abomina a tal punto de Cristo que ni siquiera ha sido capaz de introducir una pequeña referencia a su pasado cristiano en la mal-lograda constitución. Los europeos hemos apostatado de Jesucristo, hemos abierto nuestras fronteras a los bárbaros, y hemos entregado nuestras armas al enemigo. ¡Los musulmanes están encantados! Europa será suya; es sólo cuestión de tiempo. Dicen los yihadistas que será tan fácil como coger una fruta madura del árbol.

Mientras tanto, el panda sigue comiendo bambú, sin importarle su inminente extinción, los turistas le hacen fotos, y todos exclaman "¡qué tierno, si parece un peluche!"





NOTAS

[1] Referencia a la jota famosa que habla de esta mujer pública.

miércoles, 1 de junio de 2016

David Duke y los Judíos

El ex senador por Louisiana, EEUU, David Duke, es sin duda una de las personas que mejor defienden la herencia cultural y espiritual de la Cristiandad. Con cada vídeo suyo que veo, cada artículo o libro que leo, crece mi admiración por este hombre. Es vilipendiado como pocos; un auténtico "apestado" para el sistema mediático, controlado por ya-sabemos-quienes. El mensaje de David Duke es esencialmente que cada pueblo y raza tiene derecho de defender su tierra, junto con su legado cultural colectiva. Esto incluye, por más que les pese a los sionistas, a la raza blanca de origen europeo.

Como ya he explicado en otro artículo, los que somos de descendencia europea tenemos más razón que nadie de sentirnos orgullosos de nuestra herencia cultural, porque nuestros antepasados construyeron la civilización más gloriosa que ha existido jamás: la Cristiandad. Esta civilización fue tan gloriosa precisamente porque su raíz era el cristianismo. Ya lo dijo Nuestro Señor: ningún árbol bueno da malos frutos. Los frutos de la Cristiandad fueron tan abundantes que aún estamos viviendo de sus réditos, a pesar de que  el Enemigo acabó con ella hace mucho tiempo. Algunos "inventos" de la Cristiandad, que hasta el más ateo podrá apreciar, incluyen: la universidad, los hospitales públicos, los gremios profesionales y los orfanatos. En el terreno religioso, el monacato alcanzó su máximo esplendor, en las grandes ciudades se construyeron las catedrales góticas que aún no tienen parangón en la arquitectura universal, el escolasticismo aportó luz a la teología, miles de hombres, desde campesinos hasta reyes, dejaron su casa para ir a luchar en Tierra Santa por amor a Nuestro Señor, y grandísimos santos como San Francisco de Asís y Santo Domingo, con su ejemplo y su predicación, llamaron a todos (incluidos los infieles) a la conversión y a la fe en Jesucristo. No está mal para lo que se viene llamando una "era oscura". [2] ¡Ojalá tuviéramos un poco de esa oscuridad en nuestros tiempos!

Volviendo a David Duke, en este vídeo (y otros muchos similares) se puede comprobar, además de la veracidad de su mensaje, su calidad humana. Lejos de lo que sus adversarios le acusan de ser (lo típico: un racista, un peligroso extremista, un intolerante, etc.), habla de forma muy templada, sin ningún indicio de rencor u odio. Naturalmente este señor habla sin los exabruptos de los comentaristas liberales anticristianos, porque cuando uno habla desde el corazón y tiene la verdad de su lado, no es necesario alzar la voz. En el vídeo en cuestión, Duke denuncia la porquería que sale de la industria cinematográfica en Hollywood, controlada por ya-sabemos-quienes. En concreto critica la película Malditos Bastardos [1], que glorifica la tortura y el asesinato (siempre que sea de alemanes, por supuesto). A pesar de su mensaje sádico y racista (o quizás debido a eso), esta película fue nominada a nueve premios en los Oscar.

Siguiendo el refranero español, Duke acusa a los productores judíos de esta asquerosa cinta de carecer precisamente de lo que presumen. ELLOS son los "malditos bastardos", los que quieren pervertir a una generación entera de jóvenes con su odio hacía la raza europea y hacía Jesucristo. Sí, las dos cosas van unidas, no porque los blancos somos mejores, sino por lo que he explicado sobre la Cristiandad. La cuna de la civilización cristiana por excelencia fue Europa. Los que ya-sabemos-quienes odian a Cristo y odian todo lo que les recuerda a Él; por tanto odian a la raza europea y hacen todo lo posible por exterminarla. Visto lo que está ocurriendo últimamente en Europa yo diría que están teniendo bastante éxito.

Con una estrella idolatrada como Brad Pitt como protagonista, el mensaje racista anti-blanco cala en la mente y en las almas de los espectadores fácilmente influenciados. Los degenerados como Pitt y Quentin Tarantino, el director de la película, son traidores que conspiran contra su propia raza. Los europeos que colaboran con el enemigo en la destrucción de lo que queda de la Cristiandad, son recompensados con sus treinta monedas de plata. Pitt, Tarantino y otras estrellas de Hollywood son encumbrados por ya-sabemos-quienes, a la vez que alguien como David Duke, que alza la voz contra esta máquina de odio, son acusados (¡dulce ironía!) de difundir el odio. Hay que matizar; evidentemente no TODOS los judíos conspiran contra la raza blanca, ni participan en la difusión de aberraciones morales. En este artículo hago algunas generalizaciones, aunque para ilustrarlas nombro a personas de raza judía con nombres y apellidos. Sobre todo hablo de las organizaciones judías sionistas, que trabajan como grupos de presión, usando su enorme influencia para manejar la opinión pública.

La influencia judía en el cine hollywoodiense es bien conocida por todos, pero lo que no se sabe tanto, porque seguramente no interesa que se sepa, es que los judíos son también los principales propietarios y promotores de la industria de la pornografía. Esto no lo digo yo; lo dicen ellos. Uno de los pioneros y el gran referente de la pornografía a gran escala en EEUU fue el judío Reuben Sturman, quien llegó a ganar unos $300 millones al año con el negocio (¡que los disfrute allí abajo!). A su muerte en 1997, Eric Schlosser (otro judío) escribió lo siguiente acerca de este indeseable en US News & World (de propiedad judía, naturalmente):
Sturman fue un genio del marketing, cuya inteligencia y confianza ilimitada en sí mismo fueron responsables de su éxito.
En 2004, en el Jewish Quarterly, el periodista judío, Nathan Abrams, escribió un artículo titulado Triple Exthnics, en el cual dejó al descubierto el papel predominante del "pueblo elegido" en la industria pornográfica. En sus propias palabras:
Aunque los judíos compongan tan sólo un 2% de la población americana, dominan la pornografía. 
Abrams citó a otro pornógrafo judío, Al Goldstein, quien dijo esto:
La única razón por lo que los judíos estamos en la pornografía es que Jesucristo no nos gusta. 
Nathan Abrams, autor de Triple Exthnics
Es de agradecer que la explicación que ofrece Abrams por esta participación desproporcionada de los judíos en tan perverso negocio fuera de una claridad meridiana. Quizás creyó que, al publicar el artículo en el Jewish Quarterly, no lo leerían los goyim (los no-judíos), pero se equivocó. Según él, esta influencia judía en la pornografía se debe a lo siguiente:
Un odio atávico hacía la autoridad cristiana; buscan debilitar la cultura dominante en América mediante la subversión moral.
Hay que insistir que en ningún momento Abrams expresa desaprobación hacía los pornógrafos de su raza; más bien todo lo contrario. Abraham Foxman, director de la ADL (Anti Defamation League), un lobby judío que persigue a todos los enemigos, reales e imaginarios, de esta raza, también piensa que la pornografía es una profesión tan honorable como cualquier otra. Esto es lo que opina Foxman acerca de los pornógrafos judíos, según le cita Abrams en su trabajo:
Lo hicieron persiguiendo el sueño americano.
Antes de que alguien me acuse de "antisemitismo", una de las etiquetas prefabricadas de los liberales, tan manida que ahora no significa prácticamente nada, déjeme insistir que he citado a un académico judío, escribiendo en una revista judía, que es además una de las más prestigiosas del mundo. No he calumniado a nadie, porque todo está documentado. Son ellos mismos quienes se retratan; yo me limito a citar sus propias palabras. Si contar las cosas como son es antisemitismo, me declaro culpable.

Lo gracioso es que el mismo hombre, Abraham Foxman, que alaba a los mayores promotores de la depravación sexual en Occidente, quiso prohibir la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson por "fomentar el antisemitismo". Todos leemos el mismo Evangelio, pero según Foxman es intolerable que una película transmita la idea de que "los judíos mataron a Cristo". Es decir, le parece muy bien la degradación de millones de personas a través de la pornografía, pero una película que cuenta el la Pasión de Cristo tal y como figura en el Evangelio, es fruto del odio.

Los judíos también tienen el dudoso honor de ser los principales promotores del homosexualismo. Ahora que se ha logrado transformar la moral colectiva de países enteros, gracias al bombardeo de mensajes a favor de la homosexualidad en todos los medios a su alcance, los judíos reconocen abiertamente el papel que han jugado en esta obra de ingeniería social, y hasta se jactan de ello. El sionista católico-de-nombre-sólo, Joseph Biden, vicepresidente de los EEUU, felicitó a la comunidad judía por este "logro" en 2013, cuando habló en una reunión del Jewish Heritage Month. Habló de los medios de comunicación en general y específicamente de un programa de televisión de la NBC (de propiedad judía, naturalmente) que contribuyeron a cambiar la actitud de los americanos hacía la homosexualidad. El periódico israelí, Ynetnews, tituló con orgullo la noticia: "Los líderes judíos abrieron el camino hacía el matrimonio gay". Esto es lo que dijo Biden:
El 85% de estos cambios, sea en los medios sociales, en Hollywood, son la consecuencia de los líderes judíos en la industria.
Todos los grupos de presión judíos, incluyendo la ADL, abogaron a favor del gaymonio que el Corte Supremo de EEUU aprobó el año pasado. Sin embargo, todos estos grupos, que adoran el estado de Israel, se callan frente a las leyes de ese país, donde no solamente es ilegal el gaymonio, sino hasta el matrimonio interracial. Sí, querido lector, ha leído bien. El Israel un matrimonio entre un judío y un goy (un no-judío) no es reconocido por ley. ¿Se imagina el escándalo si mañana Ángela Merkel decidiera que en Alemania el matrimonio entre blancos y negros no tiene validez legal? Los primeros en poner el grito en el cielo serían los multiculturalistas judíos. Son muy multiculturalistas cuando se trata del mestizaje de OTRAS razas, pero cuando se trata de la suya, no quieren mezclarse. Por no mezclarse, las mujeres árabes tienen que parir en otras plantas de hospital que las mujeres hebreas. A pesar de los discursos sionistas a favor del mestizaje, no existe ninguna nación desarrollada donde la segregación racial está tan arraigada como en Israel.

El negocio del aborto en Occidente fue en gran medida posible debido a los esfuerzos de los judíos. De hecho, en EEUU los cuatro fundadores de NARAL (National Abortion Rights League) eran judíos. Aporto los nombres para que nadie me acuse de inventar esto. Eran: Dr. Christopher Tietze del Population Institute, Dr. Alan Guttmacher presidente de Planned Parenthood Federation, Dr. Etienne-Emile Baulieu, inventor de la píldora abortiva RU-486 y Dr. Bernard Nathanson, después converso católico y activista pro-vida. En su apasionante autobiografía, La Mano de Dios, el Dr. Nathanson describe las tácticas sucias que usaron para legalizar el asesinato de los no-nacidos en EEUU. Calumniaron a la Iglesia Católica, culpándola por las muertes por abortos clandestinos. Sabiendo que unas 200 mujeres morían anualmente de abortos clandestinos, publicaron la cifra absurda de 10.000 muertes al año. ¡Y la gente se lo creyó! Tras su éxito de 1973 con la sentencia del Tribunal Supremo, Roe vs Wade, el negocio legal del aborto en EEUU ha sido dominado por judíos. Se estima que ahora más o menos la mitad de las "clínicas" abortivas en ese país son propiedad suya. Esto lo reconoce con pesar el judío pro-vida, Kenneth Mitzner:
Es un hecho trágico pero demostrable que la mayoría de los líderes del movimiento abortista son de raza judía.
En otros países en más de lo mismo. Sólo dos ejemplos más, para no aburrir. La judía Simone Veil fue la ministra de Sanidad responsable de legalizar el aborto en Francia en 1975, y el que más hizo para lograr lo mismo en Canadá fue el judío Dr. Henry Morgentaler, que luego se hizo muy rico gracias a su cadena de abortorios. En el fondo no es de extrañar este fenómeno, porque en el Talmud, el libro sagrado de los judíos por excelencia, se deja claro que un ser humano no se puede considerar "persona" hasta 30 días DESPUÉS del nacimiento. Y luego nos dicen que todas las religiones son buenas...

En cuanto a la inmigración, las organizaciones internacionales judías quieren abrir las fronteras de Occidente a países del tercer mundo. El periodista judío David Aaronovitch resumió la postura liberal que suelen adoptar los sionistas respecto a la inmigración, cuando escribió esto en The Times sobre los solicitantes de asilo:
Si se organizara bien, podríamos meter [en el Reino Unido] a todos, y ni lo notaríamos.
Esto es un auténtico delirio. Dijo George Orwell que "algunas ideas son tan absurdas, que sólo un intelectual sería capaz de creérselas." Según los liberales judíos, llenar el Reino Unido de extranjeros está fenomenal, pero cuando se habla de Israel la cosa cambia. Si no eres de raza judía no puedes inmigrar legalmente al estado de Israel. Es interesante notar que a las autoridades israelíes les da igual que creas en Dios; un judío ateo tiene tanto derecho de inmigrar a Israel como un rabino ortodoxo. Pero si eres de sangre judía pero de fe cristiana te exigen una apostasía previa para aprobar tu solicitud inmigratoria.

La doble moral de las organizaciones judías es realmente asombrosa. Por ejemplo, han salido en bloque para hacer campaña contra Donald Trump, el candidato presidencial republicano, porque consideran que es "racista" por querer construir un muro entre EEUU y México. Sin embargo, cuando Benjamin Netanyahu, presidente de Israel, dice que quiere rodear su país de muros, "para protegernos de bestias salvajes", nada dicen al respecto ADL, AIPAC, el American Jewish Committee, B´nai B´rith, y los demás lobbys judíos. Al menos, yo no he tenido noticias de protestas.


En este articulo, Porqué la Reforma Migratoria es una Cuestión JudíaStosh Cotler, presidente de Bend the Arc: A Jewish Partnership for Justice, habla de forma muy elocuente de "la enseñanza judía de acoger al extranjero", y de las penurias que padecen los refugiados. Cuenta, por ejemplo, como una visita a un centro de detención para solicitantes de asilo en Inglaterra le rompió el corazón a Rabbi Zvi Solomon. Todo muy enternecedor, pero es una hipocresía siempre fijarse en los países europeos y en los EEUU y callar respecto a la actual política migratoria de Israel. ¿A cuántos refugiados sirios ha acogido Israel durante la gran crisis de este año? Según he podido averiguar, la cifra total asciende a 90. No 90.000, sino 90. Por si algún lector no lo sabía, Israel tiene frontera con Siria. ¿Cómo es posible entonces, que los refugiados prefieran caminar hasta la punta occidental de la costa turca, arriesgar sus vidas cruzando el Mediterráneo en barcas hinchables y atravesar todo el continente europeo a pie hasta Alemania o Suecia, antes que hacer el corto trayecto hacía su rico vecino? La razón es sencilla: Israel no los quiere acoger, y aunque lograran burlar las fuertes medidas de seguridad para pasar ilegalmente a territorio israelí, allí no disfrutarían de ninguna ayuda económica ni social, y en el caso de ser arrestados, serían inmediatamente deportados. No estoy diciendo que Israel tendría que acoger a miles de inmigrantes; está en su derecho decir que no quiere acoger a ninguno. Lo que digo es que la hipocresía sionista es intolerable; no se puede hacer campaña a favor de "papeles para todos" cuando se trata de Europa y EEUU, y cuando se trata de Israel justificar el cierre absoluto de las fronteras. O todos moros o todos cristianos.

Los judíos muestran muchísima compasión hacía los que invaden OTROS países, pero cuando se trata del SUYO se protegen ferozmente de los extranjeros. Como ejemplo de ello, lo que dijo en marzo de este año el Gran Rabino Sefardita de Israel, Yitzhak Yosef:
La única razón por la que se les permite [a los gentiles] quedarse en el estado judío es que aún no ha llegado el Mesías. Si nuestra mano estuviera firme, si tuviéramos poder para reinar, les expulsaríamos. Sin embargo, nuestra mano no está firme, porque esperamos el Mesías. 
El Gran Rabino, Yitzhak Yosef
Muy amablemente el Gran Rabino aclara que, una vez llegue su Mesías, si los gentiles se comprometieran a obedecer las "leyes de Noé", les dejarían quedarse, para "desempeñar el papel reservado para los gentiles EN SERVICIO DE LOS JUDÍOS." Ojo, no estoy citando a un lunático marginal, sino al rabino que lidera la rama del judaísmo que sigue aproximadamente el 50% de los habitantes hebreos de Israel. ¿Alguien ha oído estas palabras en los telediarios de Occidente, que día y noche denuncian el "racismo" de Donald Trump? Claro que no, porque si esto traspasara a Occidente, sospecho que la gente empezaría a mirar con bastante menos simpatía al estado de Israel. Los medios controlados (prácticamente todos) filtran diligentemente todo lo que puede dejar en mal lugar a los judíos.

Algo similar pasa con el control de armas de fuego, que en EEUU es un tema candente. Todas las organizaciones judías están a favor de desarmar la población estadounidense, supuestamente para su propio bien, mientras que en Israel el gobierno anima a los colonos a tener y llevar armas para la autodefensa. La senadora judía sionista de EEUU, Dianne Feinstein, que lidera actualmente el movimiento para el control de armas desearía desarmar a todos los ciudadanos americanos. En la práctica sólo desarmaría a los que respetan la ley; ningún delincuente entregaría su arma, por muchas leyes que se aprueben, porque por definición los delincuentes no obedecen las leyes. Mientras trabaja para eliminar el derecho a poseer y portar armas, garantizado por la Constitución de los EEUU, Feinstein vive en una mansión protegida las 24 horas del día por guardias de seguridad armados. Si realmente creyera que las armas son un peligro para la sociedad, diría a sus guardaespaldas que pueden dejar sus pistolas en casa. No lo hace, porque es una hipócrita de primer orden; lo que de verdad quiere es que LOS DEMÁS no tengan armas.

Así que la próxima vez que oye a una estrella multimillonaria de Hollywood hablar en favor de abrir las fronteras de Europa y EEUU a todos los que desean entrar, o despotricar contra la tenencia de armas por parte de ciudadanos honrados, recuerde que son marionetas en manos de la industria, y esta industria a su vez está al servicio de una causa: el sionismo. Es de risa ver a George Clooney arremeter contra Donald Trump y lamentarse por la crisis de "refugiados" sirios. Este actor tiene un palacio (no se puede llamar casa) a orillas del lago Como, Italia, valorado en unos $100 millones, que ni siquiera pisa fuera de la temporada veraniega. ¿A cuántos sirios ha acogido Clooney en este palacio? ¿Acaso no hay sitio en sus 22 habitaciones para NI UN refugiado? Clooney, y otros lacayos liberales de su calaña, son muy generosos con el dinero y los recursos de OTROS. Están encantados de que pueblecitos alemanes sean invadidos por miles de musulmanes tercermundistas, porque ellos no padecen las consecuencias de estas políticas suicidas. Nadie estropeará la vista desde su mansión; sus hijos no irán a un colegio público abarrotado de hijos de inmigrantes analfabetos; y sus mujeres estarán siempre escoltadas por guardaespaldas armados.

David Duke se atreve a hablar de todos estos asuntos y desenmascara la enorme hipocresía de las organizaciones judías y sus títeres a sueldo. No obstante, creo que por muy meritorio que sea su trabajo, se queda corto. Creo que al centrar el problema en la raza se olvida de lo esencial; el sionismo, el racismo anti-europeo y las perversiones morales, subvencionadas y orquestadas por el judaísmo internacional, tienen una raíz espiritual. Para entender las causas de lo que hace ahora la judería, hay que remontarse al siglo I. Los líderes religiosos de la época, los fariseos, rechazaron a Nuestro Señor y consiguieron que se le crucificara. El judaísmo rabínico actual proviene del fariseísmo; con la destrucción del Templo en Jerusalén en el año 70 d.C. prácticamente desaparecieron las demás ramas del judaísmo, y el fariseísmo se convirtió en la rama dominante, que luego pondría por escrito las "tradiciones de hombres" de la época babilónica, que forman la base del Talmud. Los que manejan los hilos hoy en día en Israel, en Hollywood, en los medios de comunicación de masas, y en las finanzas internacionales, son hijos espirituales de Caifás y sus adláteres. Ellos nos aseguran que son "hijos de Abraham", pero ya sabemos lo que dijo Nuestro Señor: "Dios puede hacer hijos de Abraham de estas piedras". (Mateo 3:9) Según Nuestro Señor, los fariseos tenían un padre bien distinto (leer Juan 8:44). Es el mismo que tienen hoy en día los judíos que promueven todo tipo de aberraciones morales y luchan por el exterminio de la raza blanca. Hasta que los "pérfidos judíos" no se arrepientan y reciban el bautismo, no cambiarán un ápice.



NOTAS

[1] Dado que el Sr. Duke es un caballero, elude pronunciar la palabra fea contenida en el título de la película. Cambia la pronunciación de "bastards", convirtiéndola en "basterds", que no significa nada. Yo no soy tan caballeroso, y además sería un lío inventar una palabra nueva que mis lectores no entenderían. Por ello, traduzco "basterds" (palabra inventada) por "bastardos".

[2] En inglés lo que sucede a la Era Antigua, con la caída de Roma en el año 476, se suele denominar "Dark Ages". Luego, el Renacimiento sería el renacer de la cultura, como si no hubiera habido cultura durante los 1000 años intermedios. Toda la nomenclatura que usamos hoy en día es producto de pensadores anticlericales de la mal-llamada Ilustración del siglo XVIII. Ellos odiaban a la Iglesia Católica, por lo que deliberadamente pusieron el término despectivo "Edad Media" a su época de máximo esplendor, lo cual implica que no ocurrió nada significativo, un milenio perdido entre la Antigüedad y el Renacimiento.

lunes, 23 de mayo de 2016

Protegerse de la Realidad

A menudo, cuando hablo sobre cuestiones serias, me siento como si fuera un marciano intentando describir mi mundo a alguien que nunca ha salido de la aldea donde nació. Esto ocurre sobre todo con personas mundanas, las que no tienen la fe católica y sólo disponen de la información que les suministran los medios de comunicación de masas. Vamos, los que piensan y viven como manda el Sistema. Sin embargo, también puede pasar hasta con gente de Iglesia. Hay muchos que se llaman católicos, pero tienen una visión de la vida absolutamente pagana. Cuando intentas sacarles de su error, suele ocurrir una cosa peculiar: la persona se protege de la realidad, seguramente porque la realidad es demasiado dura para ellos y prefieren vivir en un mundo de fantasía donde todo marcha bien. Hay varias maneras de protegerse contra la realidad. La primera es cortar la conversación en seco y negarse a debatir asuntos de importancia. Recuerdo una conversación con un familiar hace no mucho que fue más o menos así:
- Todos evitamos hablar de ciertos temas contigo, porque eres tan extremista.
-Me llamas extremista, pero sólo quieres decir que soy católico.
- No, yo conozco a otros católicos, como los que van a las reuniones ecuménicas con nuestro templo protestante, y no son como tú.
- Yo creo lo que los católicos siempre han creído. Si esos católicos que conoces creen otra cosa, será que no son católicos.
- Ves, eres un radical. ¿No entiendes que los tiempos cambian, que hay que adaptar la religión a los tiempos?
- La verdad no cambia, Dios no cambia.
- Déjalo, contigo no se puede hablar. No digas una sola palabra más, que me enfado.

La segunda forma de protegerse de la realidad es ridiculizar a la persona que te anuncia la verdad. Esto me ha pasado innumerables veces, por lo que me he acostumbrado y ya me da bastante igual. No es que todos los que se ríen de mí creen que estoy loco; es muy posible que sospechen que tenga razón. Es simplemente una estrategia de evasión, para huir de una verdad incómoda en el momento en que se plantea. También se rieron de Noé cuando advertía a los malvados de que Dios iba a destruir el mundo por sus pecados. Y ocurrió a Lot cuando advirtió a sus yernos de la inminente destrucción de Sodoma. En ambos casos los que se mofaron del justo perecieron.

Noé  predicó a los malvados antes del diluvio, pero se mofaron de él.
La tercera forma de protegerse de la realidad, y la más peligrosa, es autoconvencerse de que todo está bien. Por más argumentos que des, siempre tendrán una réplica. Hay gente capaz de autoconvencerse de que lo blanco es negro y lo negro es blanco. Digo que esta es la forma más peligrosa de protegerse de la realidad, porque una vez alguien elige esa vía, deja de razonar correctamente y entra en una especie de locura voluntaria. Hace un par de semanas estaba sentado en la misma mesa que un hombre que hablaba del Papa Francisco. Este hombre pertenece a un neo-movimiento, uno de los frutos de la "primavera eclesial" que todos disfrutamos desde hace varias décadas. Alababa a Francisco por "el bien inmenso que está haciendo". No especificó exactamente qué bien hacía Francisco, de la misma manera que los neo-obispos no suelen especificar cuáles son los maravillosos frutos del Concilio, de los que tanto hablan. Me quedé con las ganas de hacerle esa pregunta; era una mesa larga y estaba un poco lejos y hubiera sido indecoroso ponerme a gritar, pero me sirvió para reflexionar sobre qué induciría a un católico a afirmar semejante majadería.

Pienso que este hombre ha optado por protegerse de la realidad, y que ha elegido la tercer forma; se ha autoconvencido de que todo va sobre ruedas en la Iglesia, y que Francisco es justo el Papa que necesitábamos. Algunos neo-católicos hasta han inventado un nuevo dogma para poder justificar todo lo que dice o hace un Papa: según ellos es el Espíritu Santo quien elige el sucesor de San Pedro, por lo que cualquier crítica a Francisco equivale a un acto de rebeldía contra Dios Todopoderoso. Esto, aparte de ser un disparate teológico que ningún teólogo serio ha afirmado jamás, es una blasfemia horripilante. Si el Espíritu Santo ha elegido a todos los Papas de los últimos 2000 años, quiere decir que Dios ha querido que hombres débiles, mentirosos, traicioneros y ruines guíen a Su Iglesia. Una cosa es que lo haya permitido; otra bien distinta es que eso lo haya querido.

La actitud servil de este hombre frente a Francisco el Calamitoso es una buena muestra de como se comportan muchos católicos conservadores hoy en día. La gran mayoría de obispos optan por esta vía. Antes que advertir a sus fieles sobre el peligro que representa Francisco, antes de predicarles la verdad, frente a las herejías que promueve Francisco, prefieren vivir una vida cómoda y mirar para otro lado. Se autoconvencen de que todo va bien, y tras años de entrenamiento en el arte del autoengaño, hasta consiguen dormir tranquilos por la noche. Sus fieles indefensos pierden la fe y son devorados por lobos rapaces, pero ellos no pierden el sueño.

¿Contra quiénes claman los católicos conservadores autoconvencidos? Contra los pocos que osamos levantar la voz de alarma. Perturbamos su dulce sueño con palabras estridentes y mensajes inquietantes. Por mantenernos fieles a Nuestro Señor Jesucristo y Sus palabras, nos llaman "desobedientes", "fanáticos", y cosas peores. Por querer preservar nuestra herencia católica nos tachan de "nostálgicos". Por atrevernos a decir la Verdad, pese a quien pese, nos amenazan y nos mandan callar.

Esto me recuerda el capítulo sobre el Reino de Rohan, en El Señor de los Anillos de Tolkien. Por si hay alguno entre mis lectores que aún no se ha leído esta novela, a continuación explicaré el contexto. El Reino de Rohan está amenazado por hordas invasores de orcos, mientras su anciano rey Theoden se encuentra bajo un hechizo del mago malvado, Saruman. Saruman ha enviado a la corte de Rohan a su criado, Lengua de Serpiente, para manipular al rey Theoden. Con el poder del hechizo, éste sólo da las órdenes que le dicta Lengua de Serpiente.  Los guerreros que siguen fieles al rey, pero no están dispuestos a acatar órdenes perversos, liderados por el valiente Eomer, son desterrados del reino. Siguen luchando contra los orcos como siempre, pero sin el apoyo oficial del rey. Cuando Gandalf, el mago bueno, se encuentra con Eomer, éste le dice: "Theoden no distingue ya amigo de enemigo."

El que quiera hacer comparaciones entre este capítulo de la obra de Tolkien y la situación actual de la Iglesia y sacar las correspondientes lecciones, no lo tiene difícil. A mí se me ocurren al menos tres lecciones. Primero, la infiltración de un solo enemigo bien posicionado hace más daño que ejércitos enteros. Segundo, la obediencia a la autoridad legítima nunca puede ser ciega, porque un mero hombre se puede torcer. Por encima de los hombres está Dios y Su ley. Y tercero, el que ama a los suyos y lucha en su defensa tiene que estar dispuesto a sufrir el rechazo y la traición. La primera vez que leí El Señor de los Anillos me sorprendió que tantos guerreros se quedaran junto al rey hechizado, en lugar de irse a luchar con Eomer. Supongo que por seguir una falsa obediencia creyeron estar haciendo lo correcto. Se ve que el autoconvencimiento es algo que también pasa en la Tierra Media.

lunes, 16 de mayo de 2016

La Iglesia Prescindible

Hasta el Concilio Vaticano II (es decir, hasta hace unos 50 años), la Iglesia Católica se definía como el Arca de Salvación, en alusión al arca de Noé y el diluvio universal. De la misma manera que sólo las ocho personas a bordo del arca sobrevivieron el Castigo Divino en tiempos de Noé, en el Día del Juicio solamente los que se encuentran dentro de la verdadera Iglesia fundada por Jesucristo (la Iglesia Católica, por supuesto), se librarán de la ira de Dios. San Cipriano, haciendo eco de las palabras de San Pedro en su primera carta, habla del Diluvio como el "bautismo del mundo", para lavarlo de su pecado y empezar de nuevo. San Agustín, en La Ciudad de Dios, hace una observación interesantísima: las medidas del arca que Dios da a Noé corresponden a las de un cuerpo humano, cuya longitud suele ser seis veces su anchura. Dice este santo que de esta manera el arca es una figura aún más perfecta del Cuerpo de Cristo, la Iglesia Católica, fuera de la cual nadie se puede salvar.

Desde que la Iglesia se ha "modernizado", abriéndose al mundo, los católicos no suelen hablar así. Es demasiado excluyente y discriminatorio. Ahora se busca acoger a todos, tengan fe o no, en una especie de hermandad universal basada en poco más que el "buen rollo". Tampoco ayuda el hecho de que ya prácticamente nadie cree en el relato del diluvio. Los católicos modernos han aprendido a leer las Escrituras de forma exclusivamente alegórica, dando la espalda a 1900 años de tradición exegética, al Magisterio de todos los Padres de la Iglesia y a lo que los católicos siempre han creído. Si la historia de Noé es puramente alegórica y carece de base histórica, ¿qué sentido tiene comparar el arca a la Iglesia Católica? ¿Será sólo una bonita alegoría la Iglesia?

Creo que lo que repela tanto a los modernistas del relato diluviano no es tanto la oposición de la pseudociencia materialista, que afirma que nunca ocurrió tal evento, sino la idea de la ira divina. Un modernista no soporta pensar en que Dios sea capaz de castigar a la humanidad por su pecado. La falsa misericordia, que tanto promociona el Papa Francisco, exige que Dios lo perdone todo, con o sin arrepentimiento por parte del pecador; que sea, en definitiva, una especie de Dios abuelito que lo consiente todo. El temor de Dios, uno de los siete dones del Espíritu Santo, ha desaparecido de la espiritualidad católica en círculos modernistas. Por esta razón, no se cree en la veracidad del diluvio, como tampoco se cree en la destrucción de Sodoma, ahora que el pecado al que dio nombre esa ciudad maldita es de lo más fashion en el Vaticano.

La destrucción de Sodoma
Nadie lo diría a tenor de como hablan y actúan los Papas y obispos modernos, pero es dogma de fe que fuera de la Iglesia no hay salvación, o como decían los antiguos: Extra ecclesiam nulla salus. El Credo Atanasiano reza:
Para salvarse es necesaria la fe católica.
El IV Concilio de Letrán declaró en 1215:
Hay solo una Iglesia Universal de los fieles, fuera de la cual nadie esta a salvo.
El Papa Pío IX declaró:
Es menester recordar y reprender nuevamente el gravísimo error en que míseramente se hallan algunos católicos, al opinar que hombres que viven en el error y ajenos a la verdadera fe y a la unidad católica pueden llegar a la eterna salvación.
El Papa Pío XI escribió en la encíclica Mortalium Animos de 1928:
Por si sola la Iglesia Católica mantiene la adoración verdadera. Esta es la fuente de verdad, esta es la casa de la fe, esta es el templo de Dios; Si cualquier hombre entra no aquí, o si cualquier hombre se aleja de ella, el será un extraño a la vida de fe y salvación.
Juan Pablo II, el gran promotor del indiferentismo religioso en nuestro tiempo
El indiferentismo religioso, la idea de que todas las religiones valen lo mismo, es una herejía condenada oficialmente varias veces por la Iglesia. Además, es un error que trae consecuencias funestas, porque lejos de promover la paz en el mundo, como piensan los Papas postconciliares, provoca la ira de Dios. Así de claro lo dijo Gregorio XVI en 1832:
Poner la religión de origen divino en el mismo nivel con las religiones inventadas por los hombres es la blasfemia que atrae los castigos de Dios en la sociedad mucho más que los pecados de las personas y las familias.
El problema de los modernistas, al que no hay solución, es que una vez que han "desmitificado" las Escrituras, relativizado los imperativos morales, y reducido la Iglesia Católica a una opción más, la religión católica se hace totalmente prescindible. ¿Para qué van a querer convertirse a la fe católica los paganos de África y Asia, por hablar de los continentes menos evangelizados, si no se percibe ninguna necesidad apremiante? Abandonar la religión de tus padres para recibir el bautismo es siempre un paso difícil. En muchos casos es muy traumático para el neófito, porque suscita un gran rechazo entre sus familiares. Y si hablamos de un musulmán que se pasa al catolicismo, requiere auténtico heroísmo para asumir la sentencia de muerte que cae sobre el converso, tal y como estipula la "Religión de la Paz" (Obama dixit).

Nadie en su sano juicio estaría dispuesto a dar el paso de convertirse al catolicismo sin ver una razón de muchísimo peso. No es suficiente decir que la religión católica es la única verdadera, aunque por supuesto hay que decirlo, porque a muchas personas esto les puede dar bastante igual. Lo que no quiere nadie es causar dolor a sus familiares y meterse en complicaciones innecesarias. Un hindú podría decirle a un misionero: "vale, el catolicismo será verdad, pero déjame tranquilo con mis ídolos, que estoy muy a gusto así." ¿Qué contestarle? Siguiendo la línea pastoral de la jerarquía católica actual, no habría nada que decir; si el hombre está contento en su idolatría, hay que respetar su libertad religiosa, porque según la neo-iglesia todos tienen derecho a profesar la religión que quieran. La actitud conciliadora de la Iglesia modernista rehúsa decir a los infieles lo único que realmente tienen que oír: para salvar su alma deben formar parte de la Iglesia Católica. Este era el mensaje que predicaban los grandes misioneros del pasado, empezando por San Pablo, porque es el mensaje del Mismísimo Jesucristo, quien dijo:
Id por todo el mundo y predicad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. (Marcos 16: 15-16)
Cuando los misioneros de verdad, como San Francisco Javier, anunciaban el Evangelio a los infieles, les animaban a bautizarse, porque su salvación dependía de ello. Yo me imagino que los paganos de Asia que oían al santo navarro no se quedaban impasibles. Pasaría una de dos cosas: o caerían de rodillas, implorando el bautismo para el perdón de sus pecados, o, entre los que se resistían a la gracia, la predicación suscitaría en ellos un rechazo tan grande que desearían ver muerto al misionero. Ante la verdad en estado puro no hay neutralidad posible. Lo mismo pasaba con Nuestro Señor; algunos se convertían y cambiaban radicalmente de vida, mientras que otros rechazaban sus palabras y tramaban su muerte.

Ahora, se habla de lo bueno que es Dios, de cuánto quiere a todo el mundo, bla, bla, bla, y el efecto principal en la mayoría de los oyentes es el aburrimiento. Nadie puede molestarse por las banalidades que se dicen en la mayoría de sermones modernistas, descartando que se pronuncia alguna herejía. El discurso acaramelado induce al sueño, y pocos son los que mantienen la atención más de diez minutos, ya que una vez que se ha dicho que Dios es muy bueno y que perdona a todos 17 veces, el tedio empieza a ser insoportable. Se regala los oídos de los asistentes, y se procura que nadie se pueda sentir ofendido. Se evita hablar de temas polémicos o desagradables; nada sobre los pecados personales (de "pecados sociales" todo lo que quieras, porque de ellos nadie tiene la responsabilidad), y nada del Juicio o el Infierno. El sabor dulzón que deja produce una falsa seguridad en sí mismo; justo lo contrario de lo que haría falta para remover conciencias.

Como decía, el problema de los modernistas es que este tipo de discurso soporífero pero agradable al oído es totalmente contraproducente para la misión de la Iglesia. Jesucristo no fundó Su Iglesia para dar de comer a los pobres, para enseñar a leer y escribir a los niños, ni para cuidar de los enfermos, aunque todas estas cosas son muy buenas y loables. Mucho menos la fundó para dialogar con religiones falsas. Vendría muy bien que los obispos tuvieran en cuenta esta verdad: la misión primordial de la Iglesia es la salvación de las almas. Las almas no se salvan con caricias y autocomplacencia, sino con llamadas a la conversión. El modelo para todos los misioneros tiene que ser Nuestro Señor, quien predicaba así: "arrepentíos y creed la Buena Nueva".

Para que una predicación sirva para salvar almas tiene que afrontar la realidad del pecado. Hablar todo el rato de lo buenos que somos es una pérdida de tiempo. Es como si un médico se niega a hablar de las enfermedades, porque "hay que tener una actitud positiva". Ahora por lo general no se habla del pecado, o se pasa muy por encima del tema, para no espantar a nadie. Como consecuencia, los que oyen a los modernistas nunca llegan a convencerse de que tienen un problema. Y si no les preocupa su pecado, si no sienten hambre de Dios ¿para qué iban a necesitar a la Iglesia? Los modernistas han logrado hacerse totalmente prescindibles.

Pensemos en una empresa multinacional. Para poder vender sus productos tiene que existir por parte de los consumidores una necesidad, real o imaginaria. Si nadie demanda lo que vende, lógicamente la empresa irá pronto a la quiebra. Me resulta llamativa la forma en que ahora nos creemos tan necesitados de aparatitos como los iPad o moviles de última generación; a través de la publicidad nos han inducido a pensar que nuestra vida estaría vacía sin ellos. Es mentira; se puede vivir perfectamente sin esos trastos, pero hay que admirar la astucia comercial de las multinacionales que crean una necesidad artificialmente, para poder enriquecerse a nuestra costa. Desde el Concilio la Iglesia Católica no ha tenido una estrategia de marketing tan inteligente. En lugar de anunciar al mundo entero la necesidad (en este caso, una necesidad REAL) de convertirse a Jesucristo y recibir los sacramentos que sólo Ella puede impartir, ha decidido convencer al mundo de que cualquier religión es igualmente válida que la católica, porque todas conducen a la paz.

¡Menuda campaña promocional! Es como si una empresa que cría cerdos hiciera una campaña a favor del vegetarianismo. La jerarquía actual pretende que alguien "compre" su producto, a la vez que anuncian que no sirve para nada, porque el de sus competidores es igualmente válido. Además, la religión católica, al ser la única de origen divina, es mucho más exigente que todas las demás. Es decir, la religión católica es más "cara" que las demás. Si no se ofrece ninguna razón por la que merece la pena convertirse al catolicismo, es bastante previsible que la gente se quedará con la religión que más le conviene. Y esto es exactamente lo que ha pasado. Si aún ocurren conversiones a la fe católica, a pesar de las herejías que promueven los obispos modernistas, con Francisco a la cabeza, es una prueba de que Dios todavía no se ha cansado de hacer milagros.